sexta-feira, 19 de janeiro de 2018

La traición de Lenín Moreno

“Hay puñales en las sonrisas de los hombres;
cuanto más cercanos son, más sangrientos.”
(William Shakespeare)

Por Atilio A. Boron

Rafael Correa y Lenín Moreno
Resulta imposible hablar de la dramática coyuntura política que se ha configurado en el Ecuador con motivo del Referendo y la Consulta Popular del 4 de Febrero sin que una palabra aflore de inmediato en la conciencia (y en el ánimo) del observador: traición. Es un término durísimo por su mayúscula inmoralidad. Ese enorme humanista que fue Shakespeare hizo de la traición objeto de innumerables reflexiones en su voluminosa producción literaria. Pero fue en Macbeth donde el tema se convirtió en el hilo conductor de la obra. Y allí la traición aparece como el reverso de una pasión enfermiza e incontrolable: la ambición y junto a ella la envidia y una mal contenida rivalidad que irrumpe de súbito ni bien  las condiciones son propicias.

Podrá argüirse, ¿traición a qué, o a quién? ¿A qué? Nada menos que a la mayoría del pueblo ecuatoriano que votó por un candidato que se presentaba como el continuador de la Revolución Ciudadana, un proceso de transformaciones profundas que cambió radicalmente, y para bien, a la sociedad ecuatoriana. Moreno perpetró una estafa electoral, como la de Mauricio Macri en la Argentina, e incurrió en una malversación de la confianza en él depositada por la ciudadanía que lo hizo presidente. ¿Debería el pueblo ecuatoriano depositar su confianza en las promesas de un personaje que ya lo traicionó una vez?  ¿Por qué no habría de reincidir en su deshonesta conducta? Por supuesto, como todas las creaciones históricas, la Revolución Ciudadana tuvo sus contradicciones, sus grandes aciertos, sus errores y sus asignaturas pendientes. Pero la dirección del proceso era la correcta y el imperialismo y la derecha ecuatoriana no se equivocaron al transformar a su líder, Rafael Correa, en la bête noire no sólo del Ecuador sino de la política internacional. Traición al pueblo que lo votó, al partido que lo postuló para la presidencia y también a Rafael Correa, de quien Lenín Moreno fue su vicepresidente y muy estrecho colaborador, dentro y fuera del país, durante diez años. Traición por atacar a un personaje de quien hablaba puras maravillas durante la campaña electoral que lo proyectó al Palacio de Carondolet y en cuya enorme popularidad se apoyó para prevalecer en el muy reñido balotaje. Éste tuvo esas características porque ya desde la campaña de la primera vuelta la derecha local e internacional, los partidos del viejo orden, las cámaras empresariales y toda la oligarquía mediática en Ecuador y en el extranjero denunciaban que el fraude se habría perpetrado por el Consejo Nacional Electoral en la fase previa a los comicios y que se continuaría el día de la votación y en los posteriores mientras se practicara el recuento de los votos. Una acusación completamente infundada (como se demostró en la reunión de los representantes de CREO-SUMA, la fuerza política que postulaba a Guillermo Lasso, con los observadores internacionales invitados para monitorear el proceso electoral). Algunos de estos, para nada simpatizantes del gobierno de Correa, estallaron de indignación ante la catarata de falsas impugnaciones motorizadas por los partidarios de Lasso y amplificadas extraordinariamente por los “medios independientes”. En la citada reunión con la gente de CREO-SUMA uno de los observadores puso punto final a las críticas diciendo: “no queremos chismes, aporten datos concretos”. Nunca lo hicieron y jamás formalizaron una denuncia concreta ante el Tribunal Contencioso Electoral. El objetivo de esta estrategia difamatoria era muy claro: deslegitimar el previsible triunfo de Moreno en la primera vuelta, debilitar de antemano su gobierno y ablandar el espíritu del nuevo equipo de gobierno en caso de que el candidato de la derecha Guillermo Lasso fuese derrotado en la segunda vuelta. Pese a lo absurdo e infundado de esas acusaciones de fraude lo cierto es que hicieron mella en la frágil contextura política de Moreno y en su entorno, quienes relegaron a un papel subordinado y menor a Alianza País, una organización política que había dado sobradas muestras –¡victoriosa en catorce procesos electorales- de su eficacia como maquinaria electoral.

Pero la traición de Moreno mal podría ser explicada sólo por factores psicológicos, como si sólo fuera la maliciosa secuela de una desmedida  ambición. Tampoco por groseros errores de campaña, que ocasionaron una victoria muy ajustada. La fulminante y asombrosa mutación de la orientación política del actual presidente está al servicio de un proyecto restaurador para el cual fue reclutado -¿quién sabe cuándo, cómo y a cambio de qué?- por los factores tradicionales del poder en el Ecuador y, sin duda alguna, por Washington con el objeto preciso e impostergable de destruir definitivamente cualquier opción progresista o de izquierda en el país y, por extensión, a quien como Rafael Correa encarnó esos ideales durante diez años. Obviamente que el actual presidente demostró ser un personaje tan escurridizo como inescrupuloso, que se agazapó en los intersticios de la estructura gubernamental y esperó con paciencia y astucia el momento para descargar su puñalada trapera haciendo honor a la cita utilizada en el epígrafe de esta nota. A todos les llamaba la atención, en su campaña, tanto en la primera como en la segunda vuelta, los exaltados elogios a Correa y la facilidad con que lanzaba promesas demagógicas de imposible cumplimiento. El lanzamiento del Plan Toda una Vida surgió en las dos últimas semanas de la campaña de la primera vuelta como un recurso para intensificarla, dada la probabilidad de no atravesar al 40% de los votos. Con ese plan se buscaba aterrizar la propuesta programática de Alianza País y otorgarle al discurso, hasta ese momento siempre vago, de grandes visiones y mensajes esperanzadores propios de un pastor tele-evangelista, mediante la enunciación de contenidos concretos y metas identificables por los electores. En esa línea, prometió el oro y el moro: empleo para todos, casas para todos, salud para todos pero sin jamás decir cómo financiaría esas políticas y cuál sería su proyecto económico. Se suponía que sería el que había instaurado su predecesor, pero llamativamente no habló de la economía ecuatoriana, del dominio que pese a los cambios introducidos por Correa seguían conservando los banqueros, los oligopolios mediáticos, el capital extranjero; en suma, los que detentaban en el Ecuador el poder real, distinto y muy superior al del gobierno. No pasó desapercibido para nadie como en los tramos finales de la segunda vuelta Moreno se mostraba cada vez más receptivo a los reclamos de la derecha, admitía sin respuesta sus acusaciones de fraude, oía con indiferencia sus vociferantes quejas por la falta de libertad de prensa en el Ecuador y a la necesidad de reabrir un diálogo que, presuntamente, habría sido clausurado por Correa. Pese a ello a todos nos sorprendió la intempestiva denuncia de corrupción lanzada ni bien asumió sus funciones como presidente, sombra indecente proyectada indiscriminadamente contra los funcionarios del anterior gobierno, salvo él, por supuesto. Si había tanta corrupción como Moreno decía, ¿cómo tardó diez años en darse cuenta de que estaba en un nido de corruptos? Dado que esto es inverosímil, si la corrupción existió él fue cómplice de la misma; y si no existió lo suyo es una infamia, perpetrada una vez más al servicio de la coalición de intereses que, a fines del siglo pasado, hundió al Ecuador en la peor crisis de su historia.

El desmantelamiento de la Revolución Ciudadana no sólo pasa por restaurar escandalosamente a los banqueros y a la oligarquía mediática  “el poder detrás del trono”, como la verdadera autoridad del gobierno. El embate se descarga también sobre la cultura y los medios de comunicación, con la razzia practicada en el periódico oficial “El Telégrafo” que, bajo la nueva inspiración, cuenta con un ultra corrupto como el presidente brasileño Michel Temer como uno de sus colaboradores al paso que notables intelectuales ecuatorianos fueron corridos del periódico. Moreno no encuentra nada malo en que el espectro comunicacional del país haya caído una vez más en manos privadas o que medios del estado, como la Radio Pública del Ecuador, por ejemplo, se convirtiese en vociferante expresión crítica de todo lo que antes elogiaba. No obstante, el morenismo está lejos de constituir un compacto bloque en el poder. Múltiples contradicciones lo surcan. Por un lado están los sobrevivientes de la fase anterior, progresistas que –por ahora- se desempeñan en el área de las políticas sociales hasta que la derecha complete la purga realizada en la administración pública; frente a ellos se agrupa un heteróclito enjambre de grupos empresariales que tomaron el gobierno por asalto unidos por la común ambición de saquear a la economía nacional y al estado y enfrentados a otros sectores corporativos que, dejados a margen del festín, ambicionan asumir directamente el control del gobierno sin superfluas mediaciones como la de Moreno y su grupo. Este asalto al gobierno por parte de los grupos empresariales es análogo al que tuvo lugar en la Argentina con la llegada de Macri. En ambos casos se produjo un extravagante y deplorable tránsito desde el poder al gobierno cuando, en una democracia, se supone que la marcha es al revés: es el gobierno surgido del voto popular quien tiene que conquistar el poder o al menos fragmentos significativos de éste si es que efectivamente quiere gobernar El resultado de esta inversión lo estamos viendo claramente en la Argentina: vaciamiento de la democracia, desprotección social, concentración de la riqueza y recrudecimiento de la violencia institucional para acallar las protestas sociales. No creo que la historia sería muy diferente en el Ecuador de continuar por el rumbo trazado por Moreno.

Lenín Moreno y su Vicepresidente Jorge Glass
De lo anterior se desprende que más allá de la aparente variedad de sus preguntas, el referendo de febrero tiene un solo objetivo: tronchar de raíz la posibilidad de que Rafael Correa pueda volver a presentarse a elecciones. Hay tres preguntas cruciales que son las que revelan con claridad el proyecto político del nuevo bloque empresarial que ha colonizado las alturas del estado: dos de ellas encaminadas a garantizar lo único que le importa al imperio y a sus lacayos ecuatorianos: el destierro político de Correa, condenarlo al ostracismo y, de ese modo, liquidar en pocos meses su herencia política revirtiendo los cambios que tuvieron lugar en los últimos diez años y reinstalando al estado nacional en su tradicional subordinación a las fuerzas del mercado. Se trata de las preguntas sobre supresión definitiva de la posibilidad que pueda tener una ciudadana o un ciudadano de repostularse para el mismo cargo, lesionando el derecho de los ciudadanos de presentarse a elecciones, de elegir y de ser elegidos, todo esto justificado con el propósito de garantizar el principio de la alternancia. El otro artículo busca eliminar al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, un órgano que fue el custodio principal del estado de derecho y la separación de poderes consagrada por la Constitución de Montecristi. De aprobarse esta modificación las principales autoridades de las diferentes ramas y aparatos del estado pasarían “transitoriamente” a ser designadas a dedo por el actual presidente. En otras palabras, se legalizaría un golpe de estado. La tercera, la número seis en el referendo, expresa con meridiana claridad el pacto de Moreno con la oligarquía financiera. Mediante ella se pretende derogar la Ley de la Plusvalía que tiene por objeto “evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos.” [1] En pocas palabras, de lo que se trata con este ilegal e ilegítimo engendro jurídico es eliminar para siempre la presencia de Rafael Correa en la política ecuatoriana (y regional); reconstruir en clave corporativa y privatista al estado, como sucediera en la Argentina de Macri, facilitando las operaciones especulativas de los capitalistas (de ahí la anhelada derogación de la Ley de la Plusvalía) y transfiriendo el control de los cargos decisivos del aparato estatal a manos privadas, instaurando una suerte de CEOcracia que propinaría un golpe mortal a las aspiraciones democráticas de la ciudadanía ecuatoriana.

A la traición se le suma la infamia de una movida como ésta. Quienes luchamos por una Latinoamérica unida y en marcha hacia su segunda y definitiva independencia no podemos sino expresar nuestro más enérgico repudio a los nefastos designios del actual gobierno ecuatoriano y la confianza en el pueblo de ese país que sabrá desbaratar esa maniobra. En la primera nota que escribí a propósito de la trascendental elección presidencial de Febrero del 2017 dije que en Ecuador se libraba una nueva batalla de Stalingrado, decisiva no sólo para su futuro sino del de toda América Latina. Respiramos aliviados cuando se derrotó al candidato del viejo régimen, representante del país oprimido por una voraz oligarquía y sus mentores del norte. Pero jamás  imaginamos que en el valiente ejército ciudadano que consagró la victoria de Moreno había un “caballo de Troya”, una quinta columna dispuesta a traicionar no sólo al líder popular del Ecuador sino al proyecto de transformación que él encarnaba. Si el pueblo ecuatoriano llegara a respaldar la propuesta de Moreno en su referendo, si llegara a triunfar el SI ese país se internaría, para su desgracia, en la misma senda opresora, decadente y violenta abierta por Mauricio Macri en la Argentina. Una sobria mirada a lo que está ocurriendo en mi país debería ser suficiente para persuadir a las ecuatorianas y los ecuatorianos de la necesidad de evitar tan nefasto desenlace. El triunfo del NO en las tres preguntas claves del referendo abriría en cambio las puertas para el renacer de una esperanza hoy ensombrecida por el oprobio de una traición.


[1] Ver las preguntas del referendo en http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/2/estas-son-las-preguntas-oficiales-para-el-referendum-y-consulta-popular-en-ecuador


Diferença entre a filosofia da natureza de Demócrito e a de Epicuro

O 22º título da coleção Marx-Engels, da Boitempo Editorial, traz a tese doutoral de Marx, apresentada pelo autor à Universidade de Jena em 1841.





Data de Lançamento: 22/01/2018

Na direção oposta da cristalização histórica de sua imagem como teórico e militante da revolução comunista, o filósofo alemão busca tirar as consequências da ciência da natureza para pensar as condições da liberdade humana. 



quinta-feira, 18 de janeiro de 2018

Verdades e mitos sobre o filme “O jovem Karl Marx”, de Raoul Peck

Biógrafo de Marx, Michael Heinrich, escreve sobre o novo filme de Raoul Peck para o Blog da Boitempo.


Este ano, completam-se 200 anos de nascimento de Karl Marx. Em homenagem à data, a Boitempo – maior editora de Marx no Brasil – prepara uma série de lançamentos de peso. Entre eles está a ambiciosa biografia intelectual e política de Karl Marx escrita pelo pesquisador da Marx-Engels-Gesamtausgabe II, Michael Heinrich. Intitulada Karl Marx e o nascimento da sociedade moderna, a obra será dividida em ao menos três volumes, dos quais o primeiro terá sua publicação mundial este ano. A pedido da editora, ele escreveu sobre o filme O jovem Karl Marx, digirido por Raoul Peck, e que está atualmente em cartaz em ao menos dez cidades no Brasil: Belo Horizonte, Brasília, Curitiba, Niterói, Porto Alegre, Rio de Janeiro, Salvador, Santos, São Paulo e Vitória. A tradução é de Artur Renzo.

****

Por Michael Heinrich.

O jovem Karl Marx é um belo filme, realizado de maneira muito profissional por um admirável diretor de esquerda (o haitiano Raoul Peck) e com uma série de atores realmente bons. Ele abarca o período entre 1842, quando Marx era o editor-chefe da Gazeta Renana (Rheinische Zeitung), e início de 1848, quando fica pronto o Manifesto Comunista. O filme não foca apenas na amizade entre os dois rapazes, Karl Marx e Friedrich Engels, cujas teorias posteriormente tornaram-se enormemente influentes; ele trata também das relações desses dois homens com suas parceiras – Jenny von Westphalen e Mary Burns, respectivamente – e do importante papel que essas mulheres desempenharam. Comparado com algumas das produções mais antigas sobre Marx produzidas na União Soviética e na Alemanha Oriental, esse filme é, em qualquer aspecto, bastante superior.

No entanto, vale a pena não perder de vista de que evidentemente nem tudo que aparece no filme são dados ou anedotas comprovadas. É certo que os fatos principais estão todos corretos: que Marx editava um jornal em Colônia, que ele viajou a Paris onde encontrou Proudhon e onde tem início sua amizade com Engels, que Marx e Engels se tornaram influentes na “União de Comunistas” etc. Entretanto, praticamente todos os detalhes são puramente fictícios. Não sabemos quando, onde e como Engels encontrou Mary Burns. Não temos conhecimento nem mesmo de uma única fotografia dela. A história contada pelo filme, de que Mary trabalhava em uma fábrica da qual o pai de Engels era parcialmente proprietário não passa de um bom conto-da-carochinha. (Aliás, o pai de Engels nunca nem dirigiu uma fábrica na Inglaterra, ele residiu a vida toda na Alemanha).

Sem dúvida, quando se quer produzir uma narrativa cinematográfica cativante, é preciso se valer de tais artifícios, é necessário inserir falas e montar cenas puramente fictícias para colocar determinados temas em evidência. Em certa medida, pode se dizer esse tipo de procedimento como tal é inerente a qualquer adaptação da matéria histórica em forma fílmica. No entanto, a forma pela qual certas coisas foram postas em evidência acabaram deixando de fora um dos aspectos, a meu ver, mais fascinantes da figura de Marx. Vejamos.

Quando, no filme, Marx aparece pela primeira vez discutindo com o conselho editorial da Gazeta Renana e exigindo uma linha mais radical contra o governo prussiano, a polícia já está esperando do lado de fora, batendo à porta, e finalmente prende o conselho inteiro do jornal. O problema não é nem que esse episódio não tenha nunca de fato ocorrido (o jornal foi censurado e eventualmente fechado pelo governo, mas ninguém chegou a ser preso). O problema é que já nessa cena inicial, o muito jovem Marx aparece retratado como um lutador radical contra as autoridades prussianas, que por sua vez revidam sem dó.

A história verdadeira não é tão simples, mas é muito mais interessante. A Gazeta Renana foi fundada e financiada pela burguesia liberal da região do Reno e, na medida em não se tratava de um jornal católico, o Estado prussiano (que era protestante) tinha até certas simpatias pela publicação. Em 1842/43, Marx era um liberal e não um comunista. Nessa época, ele não era um oponente fundamental ao Estado prussiano. Em seus artigos, ele buscava demonstrar como o Estado prussiano, na condição de Estado moderno esclarecido, deveria agir. Foi somente depois da Gazeta Renana ter sido fechada que Marx começou a questionar sua posição anterior. Além disso, as autoridades prussianas dessa época também não eram tão hostis a Marx quanto o filme insinua: depois de terem fechado a Gazeta Renana, elas inclusive entraram em contato com ele e para lhe oferecer um cargo (oferta que Marx, aliás, recusou).

Para mim, um dos aspectos mais fascinantes da personalidade de Marx é essa radical disposição para aprender e para rever conceitos anteriores à luz de insights novos. No filme, esse aspecto acaba sendo reduzido a uma visão muito simplificada: o gênio, Marx, que sempre se manteve firme no mesmo caminho – o correto –, e que nunca teve de superar alguma ideia anterior questionável. Quando, no filme, Marx encontra Proudhon em 1844 pela primeira vez, ele já o critica com argumentos que, na realidade seriam usados apenas em 1847 na Miséria da filosofia. O filme apresenta Marx como teoricamente superior a Proudhon logo no primeiro encontro dos dois. No entanto, no início de 1844, Marx na verdade o admirava justamente porque nessa época Proudhon tinha um domínio maior de teoria econômica. Antes de Marx se tornar capaz de criticar Proudhon, ele teve de aprender muito com ele.

A maneira pela qual o real desenvolvimento intelectual e político de Marx passa ao largo do filme se torna muito clara na cena em que Marx e Engels se encontram em Paris na casa de Arnold Ruge. Marx reprova Engels e explica o porquê: quando eles se encontraram em Berlim no salão de Bettina von Arnim, Engels falava do comunismo como se ele o houvesse inventado. Esqueçamos que Marx deixou Berlim em abril de 1841 e que Engels chegou à capital alemã apenas em setembro de 1841, de forma que esse encontro nem poderia ter ocorrido. O ponto importante é que em 1841 o comunismo não era sequer uma questão para Marx, tampouco para Engels. Além de não serem de forma alguma comunistas na época, eles nem debatiam teorias comunistas naquele momento.

Em todo caso, de uma forma geral, trata-se de um filme bem legal, que certamente pode inspirar as pessoas a aprenderem mais sobre a vida e obra de Marx e Engels. Já isso é um tremendo mérito que devemos apreciar. Então, aproveite o filme, mas não deixe de ler sobre a vida e a trajetória intelectual e política de Marx!


Assista ao trailer legendado clicando em: 


segunda-feira, 15 de janeiro de 2018

Camarada Jean Salem, presente!!!

Marxismo, uma filosofia da práxis para a revolução.

Jean Salem, 1952-2018

Chegou-nos a dolorosa notícia do falecimento de Jean Salem. Deixa-nos assim um ser humano excepcional, um dos grandes filósofos marxistas do nosso tempo, um combativo revolucionário cuja penetrante inteligência abarcava todas as expressões do que é humano. Alguém que, reflectindo profundamente acerca da felicidade sabia que ela é, em última análise, inseparável da ideia de revolução. De alguém cuja coerência e inteligência de pensamento e intervenção tinham granjeado admiração e respeito em todo o mundo. Um grande amigo de odiario.info.
No ano em que passa o bicentenário do nascimento de Marx, fica-nos este vazio do muito que ainda tinha a dizer-nos, mas também o rico património de reflexão criadora que nos lega. De entre os vários textos seus que publicámos revisitamos este, de 2013, e recuperamos palavras que acerca dele escrevemos: “o pensamento de Jean Salem é uma notável confirmação da vitalidade e actualidade do marxismo. Não de um marxismo académico, mas do marxismo reflectido por um académico que é também um revolucionário.”

*********

Marx, mais actual que nunca
Por Jean Salem

1. Marx não é apenas um «clássico» do pensamento filosófico. Estou convencido que Marx é hoje mais contemporâneo para nós do que era há trinta ou quarenta anos! Tomemos, por exemplo, o Manifesto do Partido Comunista. Lembro-me de, quando o lia pela primeira vez, ir perguntar ao meu pai: que significa essa «concorrência» entre operários que os autores falam em várias ocasiões? A concorrência entre capitalistas, a concorrência mesmo no seio da burguesia, isso era na verdade evidente; mas a possibilidade de que existisse uma concorrência entre trabalhadores não parecia tão evidente, numa época em que os sindicatos eram fortes, em que a classe operária estava poderosamente organizada, numa época de pleno emprego (ou quase) e de políticas «keynesianas». Hoje em dia, pelo contrário, qualquer pessoa remetida para empregos cada vez mais precários e menos frequentes compreenderia isto desde a primeira leitura: efectivamente, o sistema repete-lhe constantemente «se não estás contente, e mais ainda se protestares, há mais dez que estão dispostos a ocupar o teu lugar!». Penso também naquele trecho em que Marx e Engels falam da prostituição, na altura muito alargada entre a classe operária inglesa: não era um fenómeno de massas na década de 1960. Mas, nos nossos dias, depois da grande «libertação» de 1989-1991, há mais de 4 milhões de mulheres que foram – literalmente – vendidas: e esta atmosfera de mercantilização generalizada dos objectos e dos seres humanos, a nossa, facilita-nos, mais uma vez a compreensão imediata do texto do Manifesto. Definitivamente, há muitas coisas que poderemos encontrar em Marx adaptando-as, claro está, à nossa própria época. Por isso é que continuo a acreditar que o marxismo se mantém, como filosofia, inultrapassável do nosso tempo.

Em primeiro lugar não se pode falar, a não ser por graça, de desaparecimento da classe operária, visto que a China e a Índia, que têm quase metade da população humana, se converteram nas duas principais manufactureiras do mundo que alimentam o comércio mundial. Além disso, subsistem alguns operários ainda noutros lugares, não acham? Isto, sem contar com todos esses imigrantes que trabalham na Europa ou nos Estados Unidos, amiúde clandestinamente e, mais amiúde ainda, invisíveis ou quase. Isto parece-me dificilmente contestável… Na realidade, estas considerações relativas à pretensa extinção da classe operária parecem-me euro – ou «ocidental»-centrica. Em grande parte nascem sobre o húmus da antiga exploração colonial; germinam num mundo em que a classe operária ocidental pôde e pode continuar (ainda que em menor medida) a beneficiar, embora mais exiguamente, de migalhas provenientes da pilhagem de países pobres. Noutros tempos esta realidade contribuiu para prevenir a explosão de uma verdadeira revolução na Europa, e as estruturas capitalistas puderam assim manter-se, embora muito contestadas por correntes políticas poderosamente organizadas. Desindustrializai à toa; devastai regiões inteiras fechando os locais de produção em que antes se concentravam muito visivelmente operários qualificados. Não apanheis nunca o metro antes das 7H30 da manhã; olhai fixamente para a televisão, que não vos dá quase nunca a palavra; e sobretudo, não viajeis: tereis então suficientes razões para não ver a classe operária e até mesmo para imaginar que está morta…

Para isso, e em muitas ocasiões como foi o caso de 1981, a social-democracia serviu de «salva-vidas» do sistema e de amortecedor extremamente eficaz para deitar por terra qualquer tentativa de alteração social. Mas a crise está aí. Aí mesmo. Rir-se-iam na nossa cara se na década de 1960 algum de nós tivesse o atrevimento de defender a tese da pauperização absoluta da classe operária nos países capitalistas desenvolvidos: então, nos EUA uma família operária podia, sem dificuldades de maior, ter dois carros… Daí para cá não acabámos de acordar das ilusões de um passado muito recente (o da época que o pensamento único decidiu baptizar de «Os Trinta Gloriosos Anos»). Estamos confrontados com um mundo preenchido de insuportáveis desequilíbrios, um mundo em que o poder aquisitivo dos que trabalham (e dos que estão impedidos de o fazer) se reduz à sua expressão mais simples.

Em suma, apesar da destruição da escola pública, da saúde pública, de tudo aquilo que foi conquistado graças à luta, subsistem ainda, sem margem para dúvidas, possibilidades de concentrações, de alianças, não só de operários franceses e operários italianos, europeus, mas também de operários europeus e trabalhadores «extracomunitários», como acontece no vosso país. Todos têm, fundamentalmente, interesses convergentes, sejam quais forem as diferenças existentes entre os seus percursos, as suas crenças privadas, os seus ritos, os seus hábitos alimentares. Sejam quais forem os mexericos do fascismo vindouro, ou que poderá, pelo menos, voltar. Toda aquela gente é, com efeito, mercadoria humana. Uma mercadoria cada dia tratada com menos consideração.

A crise

2. Não é segredo para ninguém: o sentimento de declínio invadiu a maior parte da Europa. Nos nossos países evoca-se hoje incessantemente, com uma nostalgia não desprovida de amnésia, os «30 gloriosos» (que não eram gloriosos para toda a gente!), isto é, os 30 anos de expansão económica, de pleno emprego e de crescimento industrial que se seguiram ao fim da segunda guerra mundial. Até ao fim da década de 1970, inclusive aos olhos de muitos comunistas, a ideia de que nos países da OCDE a classe operária pudesse um dia empobrecer parecia uma ilusão. O capitalismo ocidental parecia destinado a puxar indefinidamente para «cima» o conjunto das rendas.

Com a crise surgida em 1973, estas utopias começaram a perder todo o crédito. Dezenas de milhares de pessoas começaram a dormir nas ruas. O desemprego começou a respeitar a mais de 26 milhões de pessoas na Europa: na Grécia, na Irlanda ou em Portugal a história repete-se e verdadeiros fluxos migratórios começam a formar-se em direcção ao Canadá ou à Austrália. Por falta de meios, os sectores públicos deterioram-se: os transportes urbanos, mas também o sector da saúde, o da educação, etc.. Os salários são cortados, comprimidos, ao ponto de quase um francês em cada seis viver actualmente sobre a «linha de pobreza». As camadas médias estão confrontadas com dificuldades que, há 20 anos, pareciam impensáveis. Em resumo, a afirmação do jovem Engels segundo a qual a sociedade capitalista tende a dividir o mundo em milionários e pobres (…bis die Welt in Millionäre und Paupers geteilt ist) [1] não poderá surpreender ninguém.

Do ponto de vista ideológico é preciso constatar que, como noutras épocas de crise, a mobilização dos trabalhadores (ou dos não trabalhadores!) em luta pela sua sobrevivência económica e social depara com redobradas dificuldades. O fim da União Soviética e a forma como esta foi apresentada pela propaganda oficial formataram muitos dos que tinham 15 ou 20 anos em 1968 nas suas viagens e na sua adesão, mais ou menos total, ao sistema vigente. O oportunismo afluiu aos partidos comunistas oeste-europeus que pareciam considerar como dados intangíveis o estado da muito relativa «democracia» e da ainda mais relativa prosperidade que prevalecia ainda na Europa até à década de 80, mesmo quando esta prosperidade começava a marcar passo, e esta «democracia» estava prestes a ser sistematicamente destroçada (votações espezinhadas, guerra permanente contra as liberdades públicas e os direitos sindicais, crescimento exponencial das medidas de controlo social e da confusão burocrática neoliberal, etc.).

E é assim que a Europa, em meados dos anos 1980, pôde contar com 17 governos conduzidos por social-democratas, com os resultados que se conhecem: financeirização da economia em demasia, crescente descomprometimento do Estado salvo no que respeita à «vigilância nocturna» (exército, polícia) perfeita confusão entre da «direita» e «esquerda», que se revezam desde esta época na imposição aos povos de um plano de austeridade após outro (lembremos a propósito o que disse um dia Gianni Agnelli, o patrão da FIAT: «quando as coisas se complicam a tal ponto, a esquerda faz melhor o trabalho que a direita»). Tal como em França onde no espaço de trinta anos, a parte da riqueza produzida que passou da remuneração do trabalho, isto é dos salários, para a remuneração do capital, isto é, sobretudo dividendos, corresponde a 10 pontos do Produto Interno Bruto (PIB)…

O nosso seminário “Marx no século XXI” (na Sorbonne)

3. Foi neste contexto em que as actuais lutas operárias são, infelizmente e por enquanto, essencialmente defensivas, neste clima de anticomunismo generalizado com um perfume de pré-guerra, que lançámos em 2005 com alguns colegas um seminário semanal chamado «Marx no século XXI». Na Sorbonne. Para mostrar, ali, a presença do marxismo que alguns diziam estar «morto» desde há muito tempo. Por vezes este seminário junta 200 pessoas, nunca menos de 100. Vinde ver! Tomai nota deste endereço: http://chspm.univ-paris1.fr/spip.php?article271.

Aí vereis que filmámos mais de 150 comunicações feitas por quase outros tantas/os convidadas/os. Dezenas de milhares de pessoas acompanham semanalmente na internet as nossas conferências e outras jornadas de estudo.

Guardadas as distâncias (!), a ideia que presidiu ao lançamento deste seminário foi um pouco análoga à que, noutros tempos, levou Lenine a fundar o seu jornal Iskra, um jornal destinado, dizia, a reunir, a federar mil energias até então dispersas na Rússia dos czares. Para nós, tratava-se de convidar, uma após outra, todas aquelas e todos aqueles que, até aqui, trabalhavam ou julgavam trabalhar «no seu recanto», isoladamente, nas condições actuais de pesquisa em França e fora: pois em França particularmente as pesquisas marxistas foram marginalizadas desde há muito tempo, quando não foram mesmo censuradas.

É claro que a vinda de Domenico Losurdo, Enrique Dussel, David Harvey ou de George Labica, André Tossel, Daniel Bensaïd, Michael Löwy, Slavoj Zizek, etc., constituíram grandes momentos do seminário! E é também claro que, do ponto de vista político, sentimo-nos muito próximos de pessoas como Losurdo ou Labica (este último infelizmente já desaparecido). Quanto a alguns outros dos nossas/os amigas/os e convidadas/os, pesar da estima que tenho por eles, tenho vários desacordos com eles, particularmente no que respeita à sua maneira de abordar a questão do muito necessário balanço da experiência do «socialismo real».

Dito de outra maneira, vemo-nos reduzidos neste momento a adaptar-nos ao que Immanuel Wallerstein chamou os «mil marxismos»: aí está o efeito de uma situação tão apaixonante como inquietante, de uma situação que é a nossa, e que se caracteriza, como dizem, por uma cruel falta de organização revolucionária na Europa, no momento em que o sistema vacila nas suas bases.

O trabalho humano e o sistema do dinheiro

4. Como não é possível falar de tudo, falarei agora do jovem Marx, o que não significa (acaso será útil que o precise?) que esqueça o Manifesto do Partido Comunista ou o Capital! Começarei por lembrar um belo texto de Cícero (Dos Deveres, II, IV, 14-15) que me parece, além dos séculos, susceptível de esclarecer o presente trecho: «Pensa ainda nos aquedutos, no desvio dos cursos de água, na irrigação dos campos, nos diques contra as inundações, nos portos construídos pelas nossas mãos; como seria possível isso tudo sem o trabalho dos homens? Através destes exemplos, entre muitos outros, fica claro que o benefício e a utilidade que retiramos de coisas inanimadas não poderiam ser alcançados de nenhum outro modo, a não ser pelos braços e o trabalho dos homens. Quanto aos benefícios e as vantagens que obtemos dos animais, como poderíamos obtê-los se os homens não viessem ajudar-nos? Uma vez que os primeiros que descobriram o jeito de empregar cada espécie de animais foram certamente os homens; desde essa época, não poderíamos sem o trabalho dos homens nem apascentar os animais, nem domesticá-los nem abrigá-los, nem tirar proveito útil, nem especialmente exterminar os animais daninhos, nem apropriar aqueles que podem servir para nosso uso. […] É só por isso que a civilização humana se distingue da maneira de viver dos animais».

Então, para o jovem Marx, para o Marx dos Manuscritos de 1844, a via de acesso ao estudo do trabalho é a análise dos sintomas da sua perversão. Para Marx trata-se de descrever a alienação nas suas formas ideológicas para regressar às suas formas concretas, à sua origem: àquilo que se chama o trabalho alienado.

A alienação económica é claramente designada, em 1844 como a da vida real. A miséria resulta da essência do trabalho actual. Do mesmo modo que noutro tempo se opuseram amo e escravo, mais tarde patrício e plebeu, depois soberano e vassalo, vemos hoje oporem-se o que não trabalha e o trabalhador, escrevera Gans, um professor hegeliano a cujos cursos Marx assistira em Berlim (reconhece-se aqui uma frase que se encontrará no Manifesto). Assim, o que se opõe à emancipação da humanidade é a desigualdade social que levanta os homens uns contra os outros.

A realidade é esta: se é bem verdade que o trabalho produz maravilhas para os ricos, ele é a miséria para o operário. Adam Smith, o fundador da economia política clássica, afirma que, na origem, «o produto inteiro do trabalho pertence ao operário» [1]. Mas reconhece ao mesmo tempo que é a parte mais pequena e estritamente indispensável que lhe cabe. A economia política burguesa explica assim ao mesmo tempo que tudo se compra com o trabalho, e que os proletários estão obrigados a venderem-se todos os dias. Por um mesmo movimento do pensamento proporcionaram-se os meios para não reconhecer a alienação do trabalho. A sua objectividade de fachada ratifica, consagra a alienação dos homens. Não se preocupa com a vida do homem, e é essa a sua infâmia.

Quando considera o proletário somente como um operário, quando vê no homem apenas uma máquina de consumir e produzir, um «burro de carga», quando considera a vida humana como um capital, quando abandona o homem no tempo em que o médico não trabalha, o juiz e o coveiro e o preboste de mendigos, dizem ao operário: se por acaso não tiveres trabalho, portanto nem salário – como não existes para mim como homem mas apenas como operário, podes morrer de fome e ser enterrado. A categoria de salário assume assim para o economista a de mínimo vital para o operário e a sua família, - mínimo para que a raça dos operários não desapareça. E esta é indiferença dos teóricos a respeito dos homens encontra uma simbologia perfeita no modelo da lotaria proposto por Smith: «Numa lotaria perfeitamente igual, os que tiram os bilhetes premiados devem ganhar tudo o que perdem os que tiram os bilhetes sem prémio. Numa profissão em que vinte fracassam por cada uma que tem sucesso, este último tem de ganhar tudo o que poderia ter sido ganho pelos vinte que fracassaram» (that one ought to gain all that should have been gained by the unsuccessful twenty) [2]. E o reino do dinheiro manifesta-se, evidentemente, pela proliferação anárquica das necessidades, sem qualquer relação com as exigências naturais do homem.

Então, se o trabalho só aparece no discurso dos economistas sob a forma da actividade que proporciona um ganho, isso quer dizer que o operário no «estádio da economia» (é assim que Marx chama então ao capitalismo), já não pode ter mais actividade do que para adquirir os meios de subsistir. Por isso, o objecto do trabalho é indiferente para o operário, pois este vê-se espoliado por outro homem, pelo capitalismo que o domina como deus domina o seu servidor, no preciso momento em que os milagres dos deuses se tornam supérfluos devido ao trabalho humano. O que conta para o trabalhador é quase exclusivamente a remuneração em dinheiro que o capitalista aceitará dar-lhe depois da operação de produção.

E a alienação do objecto do trabalho (o facto de ter que o ceder a um outro) mais não é do que o resumo da alienação, do desapossamento na actividade de trabalho própria. O operário, ao depender cada vez mais de um trabalho penoso unilateral, mecânico, somente trabalha para manter a sua vida, debilita-se com esse trabalho, que perdeu para ele a aparência de manifestação de si-próprio. Todo o seu penoso trabalho é exterior, estranho ao operário, já que não realiza a sua essência, mas pelo contrário encontra nele a sua negação. Definitivamente, o trabalho deveria ser gozo da vida, prazer e o operário não se sente bem com ele próprio mais do que fora do trabalho.

A necessidade social e a necessidade humana não têm mais nada de comum, o individuo é, em terceiro lugar, totalmente separado do que Marx, depois de Feuerbach, chama a vida genérica, o género (die Gattung). Algo assim como a «essência» do homem. Marx abandonará mais tarde esta categoria, no fim de contas muito abstracta. Mas o essencial do que afirma ainda é actual: o trabalho lucrativo aliena, destrói a natureza do homem, isto é, o seu ser-sociável. O trabalho, a vida foram conduzidos a um mero meio de sobrevivência. A «essência» do homem tornou-se assim o meio da sua existência.

A indústria constitui o «livro aberto» das forças humanas essenciais. Quase não encontramos hoje objectos puramente naturais: a actividade humana é «a base de todo o mundo sensível tal e como existe nos nossos dias [3]. E no entanto, como se tornou alheio ao produto do seu trabalho, para a actividade vital e para o ser genérico, o homem tornou-se estranho para o outro homem. O outro é um poder hostil ou, no máximo, um objecto que se pode utilizar para satisfazer interesses egoístas. O capitalismo leva assim até o fim o que Marx chamará mais tarde no Capital a reificação das relações sociais, isto é, a dominação da matéria inerte sobre os homens. Leva ao paroxismo o que Georgy Lukács chamará ainda mais claramente, em História e consciência de classe (1923) a «dominação da economia sobre a sociedade».

Por isso, depois de indicar desde 1843, as insuficiências do que se chamava o «partido político histórico», Marx nesses manuscritos redigidos em 1844, parece abraçar a ideia de que «não é a crítica, mas o proletariado a força motriz da revolução». Esta ideia, o Manifesto, tal como toda a actividade prática, dar-lhe-ão vida, fá-la-ão passar aos factos.

Lenine, depois de Marx

5. Como sabeis, Marx declara na 11ª das suas Teses sobre Feuerbach que até àquele momento os filósofos não fizeram mais do que interpretar o mundo, mas que a partir desse momento trata-se de o transformar. Na sua própria biografia, podemos ver que colaborou na Gazeta Renana, proibida em 1843. Viu-se então obrigado a exilar-se em Paris. Em 1845 foi expulso de França a petição de Humboldt, o embaixador da Prússia, e vai então para Bruxelas. A seguir, depois do sismo das revoluções de 1848, a reacção triunfa em toda a Europa. De Junho a Agosto de 1849, Marx tem de se refugiar de novo em Paris (de onde é de novo expulso), e depois em Londres, onde ficará quase todo o tempo. Conheceu grandes dificuldades materiais, uma miséria extrema, a ponto de a sua mulher e ele perderem quatro dos seus sete filhos. Definitivamente, Marx teve a vida de um militante revolucionário, de um homem comprometido, assediado, e não a de um filósofo de gabinete. Foi também em Londres que em 28 de Setembro de 1864 participou na fundação da Associação Internacional dos Trabalhadores; e é em nome do Conselho Geral desta 1ª Internacional que redigirá, em 1871, três «discursos» em que exalta a obra dos communards parisienses e analisa as causas da sua derrota. («sabes, escreve em Junho ao seu amigo Kugelmann, que durante o tempo todo da última revolução parisiense fui denunciado como o grande chefe da Internacional pelos papéis de Versalhes e pela repercussão entre os jornalistas daqui. […] E agora, além disso, o Discurso […] Provoca um ruído infernal e tenho a honra neste momento, de ser o homem mais caluniado e mais ameaçado de Londres»).

As seis teses que resumem o essencial daquilo que Lenine disse mais tarde a respeito da ideia de revolução, e também da acção própria que Lenine conduziu na Rússia no início do século passado, parecem assim, muito logicamente, prolongar a postura e a inspiração fundamental de Marx. Para acabar permitam-me referir uma vez mais estas seis teses:

As seis teses que para mim resumem o essencial daquilo que Lenine disse, mais tarde, a respeito da ideia de revolução, e também da própria acção que Lenine leva avante na Rússia no início do século passado, parecem assim prolongar muito logicamente a postura e a inspiração fundamental de Marx. Para acabar, permiti-me referir, mais uma vez, estas seis teses:

1) A revolução é uma guerra. Lenine compara a política com a arte militar e sublinha a necessidade da existência de partidos revolucionários organizados disciplinados, pois um partido não é um clube de reflexão (dirigentes do Partido Socialista: obrigado pelo espectáculo!).

2) Para Lenine, tal como para Marx uma revolução política é também, e sobretudo, social, isto é uma mudança na situação das classes em que a sociedade se divide. Isto significa que é sempre conveniente perguntar qual a natureza real do Estado, da «República». Assim, a crise do Outono de 2008 mostrou, com evidência, como nas metrópoles do capitalismo o Estado e o dinheiro público podem estar ao serviço dos interesses dos bancos e de um punhado de privilegiados. Dito de outro modo, o Estado não está, em absoluto, acima das classes.

3) Uma revolução faz-se de uma série de batalhas, e cabe ao partido de vanguarda, em cada etapa da luta, escolher a palavra de ordem adaptada à situação e às possibilidades. Sem isso, o movimento esgota-se e desanimam os que esperaram em vão que se lhes indicasse a natureza precisa dos objectivos a atingir e o sentido geral da marcha…

4) Os grandes problemas da vida dos povos sempre se resolveram pela força, também sublinha Lenine. «Força» não significa, longe disso, violência aberta ou repressão sangrenta contra os outros! Quando milhões de pessoas decidem convergir num lugar, por exemplo na Praça Tarr no centro do Cairo, e fazem saber que nada os fará recuar frente a um poder detestado, estamos já, e em pleno, no registo da força. Segundo Lenine, trata-se de atacar as ilusões de um certo cretinismo parlamentar ou eleitoral que conduz, por exemplo, á situação em que estamos agora: uma «esquerda» concentrada quase exclusivamente nos prazos de que uma imensa massa de cidadãos não espera, e com razão…, quase nada.

5) Os revolucionários não devem desprezar a luta pelas reformas. Lenine estava consciente de que em determinados momentos uma dada reforma pode representar uma concessão temporária, ou mesmo um rebuçado, concedido pela classe dominante para melhor adormecer os que resistem. No entanto, considera que uma reforma constitui uma base nova para a luta revolucionária.

6) Depois do início do século XX, a política começa onde estão os milhões ou mesmo dezenas de milhões de homens. Ao formular esta sexta tese Lenine pressente que os lares da revolução tendiam a deslocar-se cada vez mais para os países dominados, coloniais ou semicoloniais. De facto, desde revolução chinesa de 1949 até ao período das independências, na década de 60 do século passado, a História confirmou plenamente este clarividente prognóstico.

Definitivamente, há que ler Lenine, depois do dilúvio e do fim do «socialismo real». Lê-lo e relê-lo. Há que ler Marx. Ou relê-lo. Há que estudar os seus escritos sempre tão actuais. Para preparar o futuro.

Notas:
[1] SMITH (A.), Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations [1776], I, VIII ; trad. G. Garnier [revue par A. Blanqui], Paris, GF Flammarion, 1991, t. I, p. 135.
[2] Ibid., I, X, 1ª secção : “Des inégalités qui procédent de la nature même des emplois” ; ob. cit., t. I, p. 180.
[3] Marx e Engels escreveram isto em 1845 na Ideologia alemã.

Compostela, Galiza, 20 de Abril de 2013

Este texto é a Comunicação de Jean Salem nas XVII Jornadas Independentistas Galegas organizadas por Primeira Linha

* Jean Salem, amigo e colaborador de odiario.info, é Professor de Filosofia na Sorbonne, França.

Tradução de José Paulo Gascão, a partir da versão em galego, distribuída nas Jornadas Independentistas Galegas.

FONTE: Odiario.info

sábado, 13 de janeiro de 2018

Inicios de 1958 en la Sierra Maestra

Por Ernesto Che Guevara

Relato Pino del Agua II, publicado en la revista Verde Olivo el 19 de enero de 1964 e incluido por el Che en el libro Pasajes de la Guerra Revolucionaria.

Al iniciarse el año 1958 se había producido cierta tregua entre nuestras fuerzas y las tropas batistianas. Se sucedían, sin embargo, los partes del ejército en los cuales se hablaba un día de 8, otro de 23 bajas rebeldes; por supuesto, sin sufrir ellos ninguna; esta era precisamente la técnica que dominaba, sobre todo en la zona en que operaba mi columna, donde Sánchez Mosquera se dedicaba a imaginarias batallas contra las fuerzas rebeldes, asesinando campesinos con cuyos cadáveres nutría su hoja de servicios.

En los últimos días de enero se levantaba la censura y los periódicos, por última vez hasta que acabó la guerra, publicaban algunas noticias. El ambiente gubernamental respiraba aires de tregua. Ramírez León, legislador batistiano, hacía un viaje más o menos espontáneo acompañado de un concejal de Manzanillo, Lalo Roca, y de un periodista español del París Match, Meneses, que hiciera una serie de entrevistas en la Sierra.

Se publicaban en Estados Unidos extensas declaraciones sobre la denuncia del pacto de Miami hecho por el Comité del 26 de Julio en el exilio que tenía como presidente a Mario Llerena, y como tesorero a Raúl Chibás. (Estos comisionados encontraron tan saludable su trabajo en aquella zona del mundo que, aparentemente, la han fijado como residencia habitual en los momentos actuales y, quizás, tengan profesiones similares a las de la época de la guerra de liberación, cuando parecían personas honestas).

Las entrevistas con Meneses, que se publicaron en la revista Bohemia, tuvieron su repercusión también en el mundo entero, pero internamente fue interesante la polémica sostenida entre Masferrer y Ramírez León, en esos fugaces días en que la prensa habanera publicaba algunas noticias.

La censura se había levantado en cinco de las seis provincias. Oriente seguía con las garantías constitucionales suprimidas y con censura.

A mediados de enero era presentado ante los periodistas un grupo de militantes del 26 de Julio que había sido tomado prisionero al bajar de la Sierra; Armando Hart, Javier Pazos, Luis Buch y el guía llamado Eulalio Vallejo. Tiene algún interés esta noticia, a pesar de que todos los días caían compañeros presos y muchas veces eran asesinados, porque es un índice de la polémica que ya existía más o menos abierta entre las dos partes del 26 de Julio. Frente a una carta, bastante idiota, que yo le había enviado al compañero René Ramos Latour, este me contestó, pero además circuló una copia de mi hoja; Ármando Hart me escribió una nota polémica y pensaba mandármela desde la Sierra, donde fue a ver a Fidel, pero este razonó que esa carta provocaría una nueva contestación, la que a su vez, provocaría otra, hasta que en un momento dado podía caer alguna en manos del enemigo, lo que no nos haría ningún favor. Armandito, disciplinadamente, cumplió la orden, pero olvidó la nota en uno de sus bolsillos y, cuando fuera apresado, la tenía encima.

La vida de Armando Hart y de sus compañeros estuvo pendiente de un hilo durante el curso de los días en que estuvieron presos e incomunicados. La embajada yanki se movilizó para averiguar el origen de esta controversia. A través de toda una serie de términos que se expresaban en las argumentaciones respectivas, el enemigo intuyó algo y paró la oreja.

Independientemente del incidente anotado, Fidel consideró que era importante dar un golpe de resonancia, aprovechando el levantamiento de la censura y nos preparábamos para ello.

El punto elegido era nuevamente Pino del Agua. Una vez lo habíamos atacado con buen éxito y desde ese momento, Pino del Agua estaba ocupado por el enemigo. Aun cuando las tropas no se movían mucho, su particular posición en la cresta de la Maestra hacía que hubiera que dar largos rodeos y que siempre fuera peligroso el tráfico cerca de la zona, de manera que la supresión de Pino del Agua como punto avanzado del ejército podría ser de mucha importancia estratégica y, dadas las condiciones de la prensa en el país, de resonancia nacional.

Desde los primeros días de febrero, empezaron los preparativos febriles y las investigaciones de la zona, en las cuales tomaron parte fundamental por ser vecinos de allí, Roberto Ruiz y Félix Tamayo, ambos oficiales de nuestro ejército en la actualidad. Además, incrementábamos los preparativos de nuestra última arma, a la que atribuimos una importancia excepcional, el M-26, también llamado Sputnik, una pequeña bombita de hojalata que primeramente se arrojaba mediante un complicado aparato, una especie de catapulta confeccionada con ligas de un fusil de pesca submarina. Más tarde fue perfeccionado hasta lograr impulsarlo por un disparo de fusil, con bala de salva, que hacía ir más lejos el artefacto.

Estas bombitas hacían mucho ruido, realmente asustaban, pero, dado que solamente tenían una coraza de hojalata, su poder mortífero era exiguo y solo inferían pequeñas heridas cuando explotaban cerca de algún soldado enemigo; sin contar con que era muy difícil hacer coincidir perfectamente, desde el momento en que se encendía la mecha, la trayectoria en el aire y su explosión al caer. Por efecto del impacto al ser despedida solía desprenderse la mecha y la bombita no explotaba, cayendo intacta en poder del enemigo. Cuando este conoció su funcionamiento le perdió el miedo; en ese primer combate tuvo su efecto sicológico.


En diciembre de 1957, el periodista y fotógrafo madrileño, ascendió a la Sierra Maestra y fotografió a Fidel y al Che Guevara.

Con bastante minuciosidad se prepararon las cosas, el ataque tuvo lugar el día 16 de febrero, el parte de nuestro ejército que saliera en El Cubano Libre y que aquí reproducimos es una síntesis bastante exacta de lo que sucedió.

El plan estratégico era muy simple: Fidel, sabiendo que había una compañía entera en el aserrío, no tenía confianza en que nuestras tropas pudieran tomarlo; lo que se pretendía era atacarlo, liquidar sus postas, cercarlo y esperar a los refuerzos, pues ya sabíamos bien que las tropas que van en camino son mucho más hábiles que las que están acantonadas. Se establecieron las distintas emboscadas de las cuales esperábamos tener resultados grandes. En cada una pusimos el número de hombres equivalente a la probabilidad de que por allí viniera el enemigo.

El ataque fue dirigido personalmente por Fidel, cuyo Estado Mayor estaba directamente a la vista del aserrío, en una loma situada al norte y de la que se dominaba perfectamente el objetivo. En el mapa No. 2 se puede apreciar el plan de acción; Camilo debía avanzar por el camino que viene de Uvero pasando por la Bayamesa; sus tropas, que constituían el pelotón de vanguardia de la columna 4, debían tomar las postas, avanzar hasta donde lo permitiera el terreno y ahí mantenerse. La huida de los guardias era impedida por el pelotón del capitán Raúl Castro Mercader, situado a la vera del camino que conduce a Bayamo y, en el caso de que trataran de ganar el río Peladero, el capitán Guillermo García con unos 25 hombres los esperaba.

Al iniciarse el fuego entraría en función nuestro mortero, que tenía exactamente seis granadas y estaba manejado por Quiala; luego comenzaría el asedio. Había una emboscada dirigida por el teniente Vilo Acuña, en la loma de la Virgen, destinada a interceptar las tropas que vinieran de Uvero y, más alejado hacia el norte, esperando las tropas que vinieran de Yao por Vega de los Jobos, estaba Lalo Sardiñas con algunos escopeteros.

En esta emboscada se probó por primera vez un tipo especial de mina, cuyo resultado no fue nada halagüeño. El compañero Antonio Estévez (muerto más tarde durante un ataque a Bayamo), había ideado el sistema de hacer explotar una bomba de aviación íntegra, usando un escopetazo como detonador, e instalamos el artefacto previendo que el ejército avanzara por esa zona en la que teníamos tan poca fuerza. Hubo una lamentable equivocación; el compañero encargado de anunciar la llegada del enemigo, muy inexperto y muy nervioso, dio el aviso en el momento en que subía un camión civil; la mina funcionó y su conductor resultó la víctima inocente de esta nueva arma de destrucción que, después de desarrollada, sería tan eficaz.

En la madrugada del día 16, Camilo avanzó para tomar las postas, pero nuestros guías no habían previsto que los guardias se retiraban durante la noche hasta muy cerca del campamento, de manera que tardaron bastante en empezar el ataque; creían haberse equivocado de lugar y cada paso lo iban dando con mucho cuidado, sin percatarse de cuál había sido la maniobra. Caminar los 500 metros existentes entre ambos emplazamientos le demoró a Camilo no menos de una hora, avanzando con sus 20 hombres en fila india.

Al final llegaron al caserío; los guardias habían instalado un sistema elemental de alarma consistente en unos hilos a ras del suelo que tenían amarradas unas latas, las que sonaban al pisarlas o tocar el hilo pero, al mismo tiempo, habían dejado algunos caballos pastando, de manera que cuando la vanguardia de la columna tropezara con la alarma, se confundiera con el ruido de los caballos. Así Camilo pudo llegar prácticamente hasta donde estaban los soldados.

Del otro lado, nuestra vigilia era angustiada por las horas que pasaban sin comenzar el tan esperado ataque; por fin se oyó el primer disparo que marcaba el inicio del combate, empezando nuestro bombardeo con los 6 morteros, el que muy pronto finalizaba sin pena ni gloria.

Los guardias habían visto u oído a los primeros atacantes empezar el ataque; y con la ráfaga que inició el combate hirieron al compañero Guevara, muerto después en nuestros hospitales. En pocos minutos las fuerzas de Camilo habían arrasado con la resistencia, tomando 11 armas, entre ellas dos fusiles ametralladoras y tres guardias prisioneros, además de hacer 7 u 8 muertos, pero inmediatamente se organizó la resistencia en el cuartel y fueron detenidos nuestros ataques.

En sucesión, los tenientes Noda y Capote, y el combatiente Raimundo Lien, morían en el intento de seguir avanzando, Camilo era herido en un muslo y Virelles, que era el encargado de manejar la ametralladora, tuvo que retirarse, dejándola abandonada. A pesar de su herida, Camilo volvió a tirarse para tratar de salvar el arma, ya en las primeras luces de la madrugada y en medio de un fuego infernal; volvió a ser herido, con tan buena suerte que la bala le penetró en el abdomen saliendo por el costado sin interesar ningún órgano vital. Mientras salvaron a Camilo, perdiéndose la ametralladora, otro compañero, de nombre Luis Macías, era herido y se arrastraba entre las matas hacia el lugar opuesto a la retirada de sus compañeros, encontrando allí la muerte. Algunos combatientes aislados, desde posiciones cercanas al cuartel, lo bombardeaban con los sputniks o M-26, sembrando la confusión entre los soldados; Guillermo García no pudo intervenir para nada en este combate, ya que nunca los guardias hicieron tentativas de salir de su refugio y, como se preveía, inmediatamente hicieron un llamado de auxilio por radio.

Ya a media mañana la situación era de calma en toda la zona, pero desde nuestras posiciones, en el Estado Mayor, oíamos unos gritos que nos llenaban de angustia y que decían más o menos: “Ahí va la ametralladora de Camilo”, mientras tiraban una ráfaga; junto con la ametralladora trípode perdida, Camilo había dejado su gorra que tenía el nombre inscrito en la parte trasera y los guardias se mofaban de nosotros en esa forma. Intuíamos que algo había pasado, pero no se pudo hacer contacto durante todo el día con las tropas instaladas al otro lado, mientras Camilo, atendido por Sergio del Valle, se negaba a retirarse y quedaban allí a la expectativa.

Las predicciones de Fidel se cumplían: desde el Oro de Guisa, la compañía mandada por el capitán Sierra, enviaba su punta de vanguardia para que llegara a explorar lo que sucedía en Pino del Agua; la estaba esperando el pelotón completo de Paco Cabrera, unos 30 o 35 hombres apostados en la forma en que se ve en el mapa 3, al lado del camino, en la loma llamada del Cable, precisamente porque hay un cable, con el cual se ayuda a subir a los vehículos la difícil altura. Estaban instaladas nuestras escuadras al mando de los tenientes Suñol, Álamo, Reyes y William Rodríguez; Paco Cabrera, estaba allí también como jefe del pelotón, pero quienes estaban encargados de detener a la punta de vanguardia eran Paz y Duque, de frente al camino. La pequeña fuerza enemiga avanzó y fue destruida totalmente; 11 muertos, 5 prisioneros heridos, que se curaron en una casa y se dejaron allí, el 2do. teniente Laferté, hoy con nosotros, fue tomado prisionero; se ocuparon 12 fusiles, entre ellos dos M-1 y un fusil ametralladora, además de un Jonhson.

Uno o dos soldados que pudieron huir llegaron con la noticia al Oro de Guisa. Al recibir esta nueva, la gente de Oro de Guisa debe haber pedido auxilio, pero entre Guisa y el Oro de Guisa estaba, precisamente, apostado Raúl Castro con todas sus fuerzas, pues era el punto donde presumíamos que más posibilidades ofrecía de que llegaran los guardias en auxilio de los atacados en Pino del Agua. Raúl dispuso sus fuerzas de tal manera que Félix Pena cerraría con la vanguardia el camino de los refuerzos e inmediatamente, su escuadra, con la de Ciro Frías y la que estaba directamente al mando de Raúl, atacaría al enemigo, mientras que Efigenio cerraría el cerco por la retaguardia.

Un detalle pasó inadvertido en ese momento: dos campesinos inofensivos y aturdidos, que cruzaron por todas las posiciones con sus gallos bajo el brazo, resultaron ser soldados del ejército de Oro de Guisa que habían sido mandados precisamente para explorar el camino. Pudieron observar la disposición de nuestras tropas y avisaron a sus compañeros de Guisa, por lo que Raúl se vio obligado a resistir la ofensiva que el ejército, conociendo sus posiciones, le hacía desde una altura que había tomado y tuvo que hacer una larga retirada, en el transcurso de la cual perdió un hombre, Florentino Quesada, y tuvo un herido. El camino que viene de Bayamo, pasando por el Oro de Guisa fue la única vía por la que el ejército intentó avanzar. Si bien Raúl se vio obligado a retroceder, dada su posición inferior, las tropas enemigas avanzaron con mucha lentitud por el camino y no se presentaron en todo ese día. El mapa 4 muestra la maniobra aproximada. Ese día sufrimos el ataque constante de los B-26 del ejército que ametrallaron las lomas sin más resultado que el de incomodarnos y obligarnos a mantener ciertas precauciones. Fidel estaba eufórico por el combate y, al mismo tiempo, preocupado por la suerte de los compañeros y se arriesgó varias veces más de lo debido; eso provocó que días después un grupo de oficiales le enviáramos el documento que insertamos, pidiéndole, en nombre de la Revolución que no arriesgara su vida inútilmente. Este documento, un tanto infantil, que hiciéramos impulsados por los deseos más altruistas, creemos que no mereció ni una leída de su parte y, demás está decirlo, no le hizo el más mínimo caso.

Por la noche, insistí en que era posible un ataque del tipo del que Camilo realizara y dominar a los guardias que estaban apostados en Pino del Agua. Fidel no era partidario de la idea, pero en definitiva accedió a hacer la prueba, enviando una fuerza bajo el mando de Escalona, que constaba de los pelotones de Ignacio Pérez y Raúl Castro Mercader; los compañeros se acercaron e hicieron todo lo posible por llegar hasta el cuartel pero eran repelidos por el fuego violento de los soldados y se retiraron sin intentar nuevamente el ataque. Pedí que se me diera el mando de la fuerza, cosa que Fidel aceptó a regañadientes. Mi idea era acercarme lo más posible y, con cocteles Molotov hechos con la gasolina que había en el propio aserrío, incendiar las casas que eran todas de madera y obligarlos a rendirse o a salir a la desbandada, cazándolos, entonces, con nuestro fuego. Cuando estábamos llegando al lugar del combate, aprestándonos a tomar posiciones, recibí este pequeño manuscrito de Fidel:

16 de febrero de 1958. Che: Si todo depende del ataque por este lado, sin apoyo de Camilo y Guillermo, no creo que deba hacerse nada suicida porque se corre el riesgo de tener muchas bajas y no lograr el objetivo.
Te recomiendo, muy seriamente, que tengas cuidado. Por orden terminante, no asumas posición de combatiente. Encárgate de dirigir bien a la gente que es lo indispensable en este momento. (f) Fidel.

Además, me decía verbalmente Almeida, portador del mensaje, que bajo mi responsabilidad podía atacar en los términos de la carta, pero que él (Fidel) no estaba de acuerdo. Pesaba sobre mí la orden terminante de no entrar en combate, la posibilidad cierta, casi segura, de la muerte de varios combatientes y la no seguridad de la toma del cuartel, sin saber la disposición de las fuerzas de Guillermo y Camilo, que estaban aislados y con toda la responsabilidad sobre mis hombros; fue demasiado para mí y, cabizbajo, tomé el mismo camino de mi antecesor, Escalona.

Al día siguiente por la mañana, en medio de las continuas incursiones de los aviones, se dio la orden de retirada general y, después de hacer con la mirilla telescópica algunos disparos sobre los soldados que ya empezaban a salir de sus refugios, nos fuimos retirando por el firme de la Maestra.

Como se puede apreciar en el parte oficial que en aquel momento dimos, el enemigo sufrió de 18 a 25 muertos y las armas ocupadas fueron 33 fusiles, 5 ametralladoras y parque abundante. A la lista de bajas señaladas, hay que agregar la del compañero Luis Macías, cuya suerte no se conocía en ese momento, y algunos compañeros, como Luis Olazábal y Quiroga, heridos en distintas acciones del prolongado combate. En el periódico El Mundo del 19 de febrero aparecía la siguiente información:

“El Mundo, miércoles 19 de febrero de 1958. Reportan la baja de 16 insurgentes y 5 soldados. Ignoran si hirieron a Guevara. El Estado Mayor del ejército expidió un comunicado, a las cinco de la tarde de ayer, negando que haya tenido lugar una importante batalla con los rebeldes de Pino de Agua, al sur de Bayamo. Admítase asimismo en el parte oficial que ‘ha ocurrido alguna que otra escaramuza entre patrullas de reconocimiento del ejército y grupos de alzados’, añadiendo que en el momento de emitir ese propio parte ‘Las bajas rebeldes ascienden a 16, teniendo el ejército como resultado de dichas escaramuzas, cinco bajas’. ‘En cuanto a que haya sido herido el conocido comunista argentino Che Guevara añade el comunicado, hasta ahora no se ha podido confirmar. Sobre la presencia del cabecilla insurreccional en estos encuentros, nada se ha podido confirmar y sí que permanece escondido en las intrincadas cuevas de la Sierra Maestra’”.

Poco después, o quizás ya en ese momento, habían provocado la masacre del Oro de Guisa realizada por Sosa Blanco el asesino que, en los primeros días de enero de 1959, moría ante un pelotón de fusilamiento.

Mientras la dictadura solo podía confirmar que Fidel permanecía “escondido en las intrincadas cuevas de la Sierra Maestra”, las tropas bajo su dirección personal le pedían que no arriesgara inútilmente la vida y el ejército enemigo no subía hasta nuestras bases. Tiempo más tarde, Pino del Agua era desalojado y completábamos la liberación de la zona occidental de la Maestra.

A los pocos días de este combate se produce uno de los hechos más importantes de la contienda; la columna 3, bajo el mando del comandante Almeida, parte a la región de Santiago y la columna 6, Frank País, bajo el mando del comandante Raúl Castro Ruz, cruza los llanos orientales, se interna en los Mangos de Baraguá, pasa a Pinares de Mayarí y luego forma el Segundo Frente Oriental Frank País.

(Tomado de Che Guevara Libros)

FUENTE: Cubadebate

ARTES VISUAIS: EX AFRICA

CCBB do Rio recebe mostra sobre arte africana contemporânea

Ex Africa reúne pinturas, fotografias, esculturas, vídeos e performances. A temática gira em torno dos eixos Ecos da História, Corpos e Retratos, O Drama Urbano e Exposições Musicais.



de 20.01 a 26.03

Sobre a mostra
Em um momento em que a herança africana volta a estar em evidência, a exposição Ex Africa traz ao CCBB pelaprimeira vez um grande e essencial panorama da arte contemporânea do continente e da identidade da África moderna, marcada por uma diversidade de encontros culturais e interações, por processos de intercâmbio e aculturações. A recente produção de 18 jovens artistas reconhecidos internacionalmente, de 8 países africanos, e de 2 artistas afro-brasileiros, Arjan Martins e Dalton Paula, promovem reflexões sobre essa herança tão fundamental na formação da identidade brasileira.

Curadoria: Alfons Hug.

Palestra – 22/1 – 18h30

Alfons Hug, curador da exposição, discute a produção artística e os caminhos entre Brasil e África em uma palestra com o artista egípcio Youssef Limoud e o brasileiro Arjan Martins, que recentemente participou de uma exposição no Brazilian Quarter de Lagos (Nigéria), bairro construído por antigos escravos retornados à África.

Centro Cultural Banco do Brasil Rio de Janeiro
Rua Primeiro de Março, 66 - Centro
Funcionamento: de quarta a segunda, das 9h às 21h.

MAIS INFORMAÇÕES:

terça-feira, 9 de janeiro de 2018

Exposição: Cuba em Imagens (de 10/01 á 28/02 de 2018)

A Associação Cultural José Marti - RJ está realizando em conjunto com a coordenação do Centro Cultural Castelinho do Flamengo a exposição "Cuba em Imagens", que contará com um acervo de fotos, vídeos, cartazes, obras de artes e atividades culturais e informativas. 

Todas as quartas de janeiro e fevereiro haverá, entre ás 17h e 20h , um filme ou documentário sobre a ilha e sua revolução, seguido de debate. 

ATENÇÃO!
AMANHA!!!
10/01 - Filme Morango e Chocolate

Em breve programação completa em:

Centro Cultural Municipal Oduvaldo Vianna Filho - Castelinho do Flamengo
Endereço: Praia do Flamengo, 158 - Flamengo, Rio de Janeiro - RJ,