domingo, 22 de maio de 2016

Problemas del socialismo cubano

Por Fernando Martínez Heredia

La Pupila Insomne

He trabajado mucho el tema y los problemas del socialismo en Cuba desde que era muy joven, en una gama de asuntos, formas y propósitos, e incluso he publicado varios libros acerca del socialismo cubano. Por eso no me parece atinado intentar una selección de esos resultados de trabajo y sintetizarla en el breve tiempo con que contamos. Prefiero entonces plantear lo que creo de mayor importancia y relieve en esta coyuntura de fines de abril de 2016, y utilizar algunos breves fragmentos de textos míos recientes integrados al discurso de esta exposición.

Para ser, consolidarse y satisfacer las necesidades y los anhelos que la desataron, la revolución que triunfó en 1959 tuvo que optar por ser socialista de liberación nacional. Al bautizarla, Fidel, su conductor máximo, la calificó de socialista, democrática, de los humildes, por los humildes y para los humildes. Esa no era una frase oratoria, sino una definición. Tampoco lo hizo dentro de una reunión política, sino en la calle, ante una multitud de personas armadas y decididas a combatir hasta morir o vencer a los lacayos de la burguesía de Cuba y sus amos imperialistas, como hicieron horas después. Desde el origen estuvo muy claro de qué tipo de socialismo se trataba, y se puede afirmar con orgullo que en Cuba ese es el significado de la palabra socialismo.

Las cubanas y los cubanos, la sociedad y su poder revolucionario emprendieron desde 1959 colosales cambios de sí mismos, sus relaciones sociales y sus instituciones. La acumulación y el entrelazamiento de viejos y nuevos problemas e insuficiencias condicionaron desde el inicio la creación de una nueva sociedad. Fidel, el Che y otros dirigentes, y un número cada vez mayor de revolucionarios pensaron las batallas y las situaciones que vivían. Entre cientos de expresiones de Fidel acerca del socialismo escojo una, del 3 de septiembre de 1970, que ilustra su acierto, su lucidez extrema y su capacidad de guiar: “Nosotros llegaríamos muy lejos si con el trabajo de masa ganamos esta batalla. Nosotros llegaríamos muy lejos si introducimos hasta su grado máximo la democratización del proceso. No puede haber ningún Estado más democrático que el socialista, no puede; ni debe haberlo. Es más: si el Estado socialista no es democrático, fracasa (…) sin las masas, el socialismo pierde la batalla: se burocratiza, tiene que usar métodos capitalistas, tiene que retroceder en la ideología. Así que no puede haber sociedad más democrática que la socialista, sencillamente porque sin las masas el socialismo no puede triunfar.” (1)

Quisiera destacar una dimensión que a mi juicio ha sido siempre y todavía es principal: la humana. Millones de individuos han puesto sus vidas en la balanza del socialismo cubano y le han entregado lo mejor de sus actos, sus sentimientos y sus pensamientos. Ellos son hijos, creadores y partícipes de una cultura socialista. Hoy muchos quizás no le llamen socialista, porque no está de moda en estos días, pero estoy seguro de que cada vez que sea necesario tendrán suficiente determinación personal para defender e impulsar el socialismo cubano.

El predominio del llamado socialismo real en Cuba entre 1971 y1985 fue solamente parcial. Pero constituyó una amarga aceptación de los límites de una Revolución que había sido la más avanzada del mundo, y llevó a un recorte fuerte de los ideales y del proyecto, al mismo tiempo que a la implantación de características y prácticas muy negativas en nombre del socialismo. Sin embargo, Cuba siguió siendo socialista-comunista en campos esenciales internos y en el internacionalismo, ese rasgo primordial que también es distintivo del socialismo cubano, y que tanto nos ha desarrollado y salvado de mezquindades y retrocesos. El resultado de aquella etapa fue muy híbrido y contradictorio, pero muy fuerte en cuanto al socialismo. La persistencia de rasgos de “socialismo real” en Cuba de los años noventa en adelante, hasta hoy, que es tan perjudicial como obstinada, resulta en la práctica un hecho ajeno u opuesto a las dos opciones que ha enfrentado y enfrenta el país: cambios para profundizar un socialismo verdadero, creciente y atractivo; o un retorno paulatino al capitalismo.

En los últimos veinticinco años, la acumulación cultural de la Revolución ha sido un baluarte fundamental del socialismo cubano y sigue teniendo un peso enorme en la actualidad.

Cuba está entrando en una etapa de dilemas y alternativas diferentes, entre los que sobresalen los que existen entre el socialismo y el capitalismo, teatro de una lucha cultural abierta en la que se pondrá en juego nuestro futuro. El gran dilema planteado es desarrollar el socialismo o volver al capitalismo. No servirá aferrarse meramente a lo que existe, habrá que desarrollar el socialismo. Tampoco debemos creer que el capitalismo será un futuro inevitable, que hasta podría traer progresos consigo: sería regresar al capitalismo. No se está librando una pugna cultural entre el neoliberalismo y la economía estatal: es entre un socialismo que tendrá que transformarse y ser cada vez más socialista, o perecerá, y un capitalismo que ha apostado a acumular cada vez más fuerza social, ir conquistando con sus ilusiones a la sociedad y que se vayan acostumbrando los cubanos a sus hechos, sus relaciones y su conciencia social.

Estamos ante un claro enfrentamiento cultural, que no ha conllevado hasta ahora confrontaciones políticas. Amplios sectores de la población están conscientes de esto o lo perciben bastante, y reaccionan en consecuencia. Pero otros sectores no están conscientes y se sitúan a partir de aspectos del problema, o de incidentes y comentarios.

Una cuestión principal es si el contenido de la época cubana que se está desplegando en estos últimos años será o no será finalmente posrevolucionario. En las posrevoluciones se retrocede, sin remedio, mucho más de lo que los juiciosos involucrados habían considerado necesario al inicio. Los abandonos, las concesiones, las divisiones y la ruptura de los pactos con las mayorías preludian una nueva época en la que se organiza y se afinca una nueva dominación, aunque ella se ve obligada a reconocer una parte de las conquistas de la época anterior. Las revoluciones, por el contrario, combinan iniciativas audaces y saltos hacia adelante con salidas laterales, paciencia y abnegación con heroísmos sin par, astucias tácticas con ofensivas incontenibles que desatan las cualidades y las capacidades de la gente común y crean nuevas realidades y nuevos proyectos. Son el imperio de la voluntad consciente que se vuelve acción y derrota las estructuras que encarcelan a los seres humanos y los saberes establecidos. Y cuando logran tener el tamaño de un pueblo son invencibles. (2)

La política cubana tiene que avanzar mucho. La política no existe en general, ni la cultura tampoco. Si un pueblo hace una revolución anticapitalista y entra en la época de transición socialista, la política y la cultura –como la economía y todo lo demás– adquieren nuevas especificidades y nuevos órdenes de relaciones radicalmente diferentes a los que hasta entonces habían tenido, que deben ser vividos, pensados y organizados. Al mismo tiempo, debe adelantarse sin descanso en el conocimiento profundo de esas realidades nuevas. Las razones de tantos requisitos son obvias. El capitalismo sigue existiendo, y no de modo inerte, sino atacando siempre, de manera aguda o crónica, pero también y sobre todo ingresando, retornando, reviviendo, empapando, contagiando las instituciones y las actitudes individuales y de grupos de la sociedad que quiere ser nueva y socialista.

El mal mayor está en la reproducción en el seno de la sociedad en transición socialista de las relaciones, las instituciones, las ideas y los sentimientos que rigen la dominación capitalista. Y esa reproducción no depende tanto de conspiraciones y acciones de origen externo –por más reales y peligrosas que ellas sean, y lo son– como de la inmensa, formidable acumulación cultural de signo favorable a las dominaciones de unas personas sobre otras, antigua y renovada, que caracteriza a las sociedades. Una verdadera batalla cultural se libra entre ambos complejos de maneras de vivir.

En la batalla entre esas dos maneras de vivir, la del capitalismo ha estado recibiendo muchos refuerzos en la época reciente. Tiene, además, la sabiduría –a escala social no es necesario saber para ser sabio– de no pretender el poder político: su campo de batalla principal está en la vida cotidiana, las relaciones sociales, el aumento y la expansión de los negocios privados y sus constelaciones de relaciones económicas y sociales, las ideas y los sentimientos que se consumen.

No podemos permitir que avance un proceso de desarme ideológico que dejaría al país inerme. Es necesario rescatar o utilizar bien los instrumentos de la cultura de liberación.

Es la falta de cultura política suficiente la que impide que le saquemos más provecho a la vida que hemos construido entre todos, a la sociedad que despierta tanta admiración a millones de personas en el mundo y que sustenta tantas simpatías y manifestaciones de solidaridad que recibimos. La liberación humana necesita una militancia de la cultura, que brinde espacios y sea capaz de reunir la diversidad de las subjetividades, habilidades y propensiones humanas, el planeamiento de las tareas revolucionarias, el afán de belleza, goces y felicidad, la expansión de la influencia y del control de la gente común sobre todos los ámbitos de la vida pública, la creatividad y la originalidad para enfrentar las escaseces y dificultades, que son tan graves que serían insalvables si no se ponen en marcha nuevos medios de desplegar la superioridad de las personas.

El avance real del socialismo en Cuba dependerá en gran medida del afianzamiento y la expansión de una cultura anticapitalista y creadora a la vez de satisfacciones y educación. Por eso es tan necesario darnos plena cuenta de la hora tremenda que vivimos, de los deberes de cada cual y del bienestar que pudiéramos sacar del ejercicio de pensar y de la creatividad.

El concepto de socialismo es conservado por muchos revolucionarios activos, pero a escala de la sociedad desde hace tiempo se ha batido en retirada. Fidel y Raúl lo mantienen siempre, de manera expresa. Algunos documentos oficiales también lo hacen. Pero en la propaganda y en los rituales la palabra socialismo fue desapareciendo, y hoy es solo una mención rara. Por otra parte, para diferentes sectores de la población el socialismo persiste como una noción, fuerte o no, con atributos que también son diferentes. Por ejemplo, como palabra que sintetiza las grandes conquistas que obtuvo nuestro pueblo y la nación cubana, o como la etapa de bienestar material de los años setenta-ochenta. Es necesario precisar qué significa hoy el socialismo para la población. Habría que ayudar a esa tarea con investigaciones bien planteadas y bien ejecutadas, que vayan más allá de la encuesta y la recopilación de datos, y sobre todo con intercambios y discusiones serias.

Hoy resulta imprescindible librar combates culturales e ideológicos concretados, orientar y conducir a las mayorías con acciones y mensajes atractivos y con firmeza revolucionaria, incitar a participar y debatir, y brindar realmente las condiciones para que eso suceda efectivamente, presentar y divulgar sin descanso los datos necesarios, los problemas candentes, las opciones existentes, las discrepancias, las posiciones políticas e ideológicas, nuestras ideas y los logros de la Revolución, sin miedo a polemizar entre revolucionarios. En suma, hacer realmente mucho trabajo político e ideológico, que incluya formas nuevas o que han parecido impensables.

El socialismo cubano tiene una profunda necesidad de apelar al patriotismo popular de justicia social, hilo conductor de la hazaña maravillosa protagonizada por este pueblo en el último siglo y medio, y no servirán de nada los rituales vacíos y los lenguajes pequeños de un patriotismo formal y simplón, reiterador de lugares comunes siempre iguales, que oculta la historia social y las voces y las vidas de los de abajo, omite lo que le parece inconveniente y esconde las contradicciones y los conflictos que existieron en el seno de los movimientos revolucionarios.

Estamos en medio de una gran pelea de símbolos. Los enemigos pretenden borrar toda la grandeza cubana y reducir al país a la nostalgia de “los buenos tiempos”, antes de que imperaran la chusma y los castristas. La estrategia actual de Estados Unidos contra Cuba nos deparará un buen número de recursos “suaves” e “inteligentes”, modernos “cazabobos” de la guerra del siglo XXI. Desbaratar confusiones y desinflar esperanzas pueriles es una de las tareas necesarias.

La ofensiva de paz norteamericana contra Cuba se inscribe también dentro de una estrategia general bien diseñada y bien ejecutada con ayuda de una democratización del mercado cultural controlada por el sistema, que tiene como uno de sus fines la expansión acelerada y triunfal del papel de los símbolos y los valores homogeneizadores y universalizantes que rigen las vidas, los sentimientos y las conciencias de las mayorías en los países dominados por el capitalismo. En el caso cubano esa transformación es imposible sin someterse a Estados Unidos.

Este es el enemigo que está tocando a nuestra puerta, duro y con aire triunfalista. Está decidido a recuperar el dominio que tuvo sobre Cuba mediante la victoria en una guerra cultural.

No podemos separar las respuestas a la política imperialista de las acciones dirigidas a defender y profundizar nuestro socialismo: en realidad, estas últimas serán lo decisivo. La sociedad pasa al centro del combate político, y ella necesita que entre todos hagamos política social, y hagamos política. Un requisito básico será la activación de muchos medios organizados que no están siendo eficaces ni atractivos, y la creación de nuevos espacios y mecanismos para fomentar la actuación y la creatividad populares. Ganar la batalla de la participación de los que están dispuestos y reconquistar a la mayoría de los que no lo están. Son innumerables los asuntos, los retos, las necesidades, los campos en los que podrían ejercitar su participación quienes sientan que deben hacerlo.

Necesitamos rescatar en términos ideales y materiales las relaciones y la manera de vivir socialistas; mayor socialización dentro del ámbito y la gestión estatales; un impulso cierto a la municipalización y otras formas de descentralización que beneficien a empeños de colectivos y comunidades, al país y al socialismo, y no al individualismo y el afán de lucro.

Se está produciendo un aumento de la politización en sectores de la población, que estimula el nivel inmenso de conciencia política que posee el pueblo cubano. Emergen sectores no pequeños de jóvenes que rechazan el capitalismo. Ha crecido bastante la expresión pública de críticas y criterios diferentes hechos por cubanos socialistas y dirigidos a fortalecer el socialismo. El pueblo cubano ha ejercido la justicia social, la libertad, la solidaridad y el pensar con su propia cabeza, y se ha acostumbrado a hacerlo.

Tenemos conciencia política del momento histórico en que vivimos y lo que se juega en él. Es hora de expresar esa conciencia en las prácticas que Cuba necesita.

Notas

1 Fidel Castro Ruz: Discurso en la Plenaria Provincial de la CTC, Teatro de la CTC, 3 de septiembre de 1970. Departamento de Versiones Taquigráficas del Gobierno Revolucionario.

2 He reproducido este párrafo de “Días históricos, épocas históricas”, de agosto de 2015, porque considero que sigue siendo muy procedente el problema que plantea de manera muy sintética. El texto completo en Fernando Martínez Heredia, A la mitad del camino, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2015, pp. 296-300.

FUENTE: CEPRID

Guinada à direita no Itamaraty

POR CELSO AMORIM

Uma imagem vale mais que cem palavras, diz o provérbio chinês; e uma ação vale por cem imagens, poder-se-ia complementar. E, no entanto, na diplomacia, as palavras podem ter grande peso.

A combinação das palavras com as ações em matéria de política externa, que se ouviram ou viram até aqui, inspira preocupação.

É até compreensível que o novo chanceler do governo interino defenda o processo que o guindou ao cargo, amplamente criticado no mundo, ainda que uma grande parte da população brasileira considere tal processo ilegítimo.

E não estamos falando apenas dos militantes do PT e do PC do B, mas de artistas e intelectuais, que, de maneira intuitiva, interpretam a alma do povo. Certamente, a imagem da equipe do filme "Aquarius", estampada pela Folha em sua primeira página da edição de quarta-feira (18), contrasta, inclusive por sua diversidade, com as figuras cinzentas que aparecem na cerimônia de posse do presidente interino.

Novo chanceler brasileiro, José Serra, em seu escritório no Itamaraty, Brasília. Evaristo Sá -18.maio.2016/AFP


Por um momento, ao vê-las, com os áulicos de ontem e de sempre, fui transportado aos eventos palacianos do tempo do governo militar, quando não se viam mulheres, negros ou jovens.

O que assistimos no Itamaraty guarda semelhança com esse quadro mais amplo.

Em suas primeiras ações, o novo chanceler disse a que veio: com palavras incomumente duras, que fazem lembrar os comunicados do tempo da ditadura, como a acusação de que governos de países da nossa região estariam empenhados em "propagar falsidades", as notas divulgadas (aliás, estranhamente atribuídas ao Ministério das Relações Exteriores e não ao governo brasileiro, como de praxe, com o intuito provável de enfatizar a autoria) atacam governos de países amigos do Brasil, ameaçam veladamente o corte da cooperação técnica a uma pequena nação pobre da América Central e acusam o secretário-geral da Unasul (União das Nações Sul-Americanas), um ex-presidente colombiano, eleito pela unanimidade dos membros que constituem a organização, de extrapolar suas funções.

Um misto de prepotência e de arrogância pode ser lido nas entrelinhas, como se o Brasil fosse diferente e melhor do que nossos irmãos latino-americanos.

Talvez, por prudência (ou temor do sócio maior dessa entidade), as notas evitaram palavras equivalentes sobre a OEA (Organização dos Estados Americanos), a despeito das expressões críticas do seu secretário-geral e da Comissão Interamericana de Direitos Humanos. Até o momento, eximiu-se de manifestar-se sobre as preocupações expressadas pela pequena, mas altiva Costa Rica, insuspeita de bolivarianismo.

Mas o que mais preocupa é o afã em diferenciar-se de governos anteriores, acusados de ação partidária, como se esta só existisse na esquerda do espectro político. Quando o partido é de direita, e as opções seguem a cartilha do neoliberalismo, não haveria partidarismo. Tratar-se-ia de políticas de Estado.

Há muito que "especialistas", cujos discursos são ecoados pela grande mídia, acusam de "partidária" a política externa dos governos Lula e Dilma, esquecendo-se que muitas de suas iniciativas foram objeto de respeito e admiração pelo mundo afora, como a própria Unasul —aparentemente desprezada pelos ocupantes atuais do poder— os Brics (Brasil, Rússia, Índia, China e África do Sul; sem os quais não teria havido a primeira reforma real, ainda que modesta, do sistema de cotas do FMI e do Banco Mundial) e o G-20 da OMC (Organização Mundial do Comércio), que mudou de forma definitiva o padrão das negociações em nível global.

Ao mesmo tempo, busca-se derreter o Mercosul, retirando-lhe seu "coração", a União Aduaneira (para tomar emprestado uma metáfora do presidente Tabaré Vasquez).

Em matéria comercial, o afã em aderir a mega-acordos regionais do tipo do TPP (a Parceria Transpacífico ) denota total ignorância das cláusulas, que cerceiam possibilidades de políticas soberanas (no campo industrial, ambiental e de saúde, entre outros).

Chega a ser espantoso que alguém que se bateu, com coragem e firmeza, pelo direito de usar licenças compulsórias para garantir a produção de genéricos, não esteja informado da existência de cláusulas, intituladas enganosamente de Trips plus (na verdade, do nosso ponto de vista, seriam Trips minus), que, de forma mais ou menos disfarçada, reduzem a latitude para o uso de tais medidas, no momento em que comissões de alto nível criadas pelo secretário-geral da ONU alertam para o risco de debilitar a Declaração de Doha sobre Propriedade Intelectual e Saúde, consagrada pelos Objetivos do Desenvolvimento Sustentável, aprovada pelos chefes de Estado na 20ª Assembleia Geral da ONU.

A África, de onde provém metade da população brasileira e onde os negócios do Brasil cresceram exponencialmente —sem falar na importância estratégica do continente africano para a segurança do Atlântico Sul- ficará em segundo plano, sob a ótica de um pragmatismo imediatista. Sobre os Brics, o Ibas (Índia, Brasil e África do Sul), as relações com os árabes, uma menção en passant. Esqueça-se a multipolaridade, viva a hegemonia unipolar do pós-Guerra Fria. Nada de atitudes independentes.

A Declaração de Teerã, por meio da qual o Brasil, com a Turquia (e a pedido reiterado do presidente Barack Obama, diga-se de passagem) mostrou que uma solução negociada era possível, completou seis anos, no dia 17 de maio. Na época, foi exaltada por especialistas das mais variadas partes do mundo, inclusive nos Estados Unidos. Porém causou horror aos defensores do bom-mocismo medíocre em nosso país.

Mas as elites não terão mais nada a temer. Nenhuma atitude desassombrada desse tipo voltará a ser tomada. O Brasil voltará ao cantinho pequeno de onde nunca deveria ter saído.

CELSO AMORIM, diplomata de carreira, foi ministro das Relações Exteriores (governos Itamar e Lula) e da Defesa (governo Dilma) 


E agora juiz Sérgio Moro? Michel Temer também usou propinas da...

Temer financiou candidatos em 2014 com doações de empresas da Lava Jato

Carlos Madeiro
Colaboração para o UOL, em Maceió

Recibo de doação da Andrade Gutierrez para o então candidato a vice-presidente Michel Temer


A campanha de Michel Temer para a Vice-Presidência na chapa de Dilma Rousseff em 2014 doou R$ 4,7 milhões a candidatos e a diretórios de partidos com recursos recebidos de duas empreiteiras envolvidas no escândalo da Operação Lava Jato -- OAS e Andrade Gutierrez.

Ao todo, a campanha do vice-presidente repassou R$ 16,5 milhões a 76 candidatos a vários cargos e a oito diretórios regionais do PMDB.

As doações declaradas de empresas para campanhas não são ilegais. Mas a chapa Dilma/Temer é alvo de quatro processos no TSE (Tribunal Superior Eleitoral) que pedem a cassação do mandato por crimes eleitorais. Movidas pelo PSDB, as ações citam, entre os argumentos, as doações das empreiteiras envolvidas na Lava Jato como "abuso de poder econômico".

Os advogados de Temer, porém, pedem a separação das contas e alegam que o vice-presidente geriu os próprios recursos na campanha.

Além das doações por meio da conta aberta para a campanha, Temer fez outras duas doações com recursos próprios no valor de R$ 50 mil cada uma. Por essas doações, foi condenado, em segunda instância, no último dia 3 de maio, e pode se tornar inelegível por oito anos. Também terá de pagar multa de R$ 80 mil.

Ele ainda pode recorrer da decisão. A condenação ocorreu porque as doações excederam 10% de seu patrimônio declarado na eleição de 2014, que foi de R$ 839.924,46. 

As prestações de contas separadas dos recursos próprios de Temer e os de campanha existem porque, pela lei eleitoral, é obrigatória a abertura de uma conta específica para movimentações financeiras de campanha diferente da conta pessoal.

Doações
Em 2014, a campanha de Temer repassou R$ 11,9 milhões a 76 candidatos diferentes de cinco partidos: PT, PSD, PMDB, PCdoB e PDT. Desse total, R$ 3,3 milhões foram doados pela OAS.

As maiores doações a candidatos foram R$ 1,2 milhão para Roberto Requião (candidato derrotado ao governo do Paraná), R$ 1,1 milhão a Iris Rezende (postulante derrotado ao governo de Goiás) e R$ 900 mil a Confucio Moura (candidato eleito no governo de Rondônia). Os três são do PMDB.

Entre os cargos legislativos, R$ 900 mil foram para José Maranhão (eleito senador pela Paraíba) e R$ 814 mil para Dario Berger (eleito senador por Santa Catarina). Há também doações à campanha a deputado federal do Rio Grande do Sul de Osmar Terra (R$ 300 mil), que foi nomeado ministro do Desenvolvimento. Todos também são peemedebistas.

Para comitês e diretórios estaduais, Temer doou R$ 4,6 milhões, sendo que R$ 1,3 milhão teve a OAS como origem do dinheiro e R$ 100 mil vieram da Andrade Gutierrez. Os maiores beneficiários foram os comitês estaduais do PMDB do Pará (R$ 1,1 milhão), do Rio Grande do Norte (R$ 1 milhão), de Sergipe (R$ 1 milhão) e de São Paulo (R$ 960 mil).

Gastos próprios
Na prestação de contas dos gastos de Temer em campanha --feita em conjunto com a prestação de Dilma--, aparecem doações feitas à campanha dele pelo Diretório Nacional do PMDB no valor de R$ 9,6 milhões. Desses, a Andrade Gutierrez aparece como doadora de R$ 1 milhão.

O valor teria sido usado para pagar despesas de campanha como viagens, hospedagens, alimentação, prestação de serviços e produção de material de divulgação.

Outro lado
A reportagem do UOL fez três solicitações --nos dias 3, 5 e 12 de maio-- ao PMDB para que se pronunciasse sobre as doações de empresas investigadas na Lava Jato e quais os critérios usados pela candidatura de Temer para fazer os repasses a outros candidatos, mas não obteve resposta.

Os questionamentos também foram enviados à assessoria direta de Temer, nos dias 16 e 17 de maio, mas também não foram respondidos.

Em resposta a outro questionamento da reportagem, o PMDB havia informado que "sempre arrecadou recursos seguindo os parâmetros legais em vigência no país". Disse ainda que todas as doações estão "perfeitamente de acordo com as normas da Justiça Eleitoral".

Já a Andrade Gutierrez afirmou ao UOL que "as doações para campanhas são direcionadas apenas para os diretórios nacionais dos partidos políticos". "A definição das candidaturas que receberão esses recursos é feita pelos partidos, sem obrigatoriedade de informação às empresas doadoras", completou.

Procurada, a OAS informou que a empresa não está se pronunciando sobre o tema.

Para advogado, pode haver abuso de poder econômico
Para o advogado e jurista Márlon Reis, um dos idealizadores da Lei da Ficha Limpa, o fato de Temer ter recebido uma alta quantia de empresas envolvidas na Operação Lava Jato pode ser um fator complicador em um eventual julgamento no TSE.

"Trata-se de um fato grave, que deve ser apurado dentro da lógica própria da Justiça Eleitoral. Ainda que não se comprove a prática de crime, é possível o reconhecimento do abuso do poder econômico", analisou.

Reis diz que quatro processos atribuem à chapa Dilma-Temer o uso de recursos ilícitos para financiamento da campanha em 2014.

"São alegações gravíssimas que estão relacionadas a desvios descobertos no contexto da Operação Lava Jato. O Brasil aguarda ansiosamente pelo julgamento desses processos, já que se vão quase dois anos desde que foram ajuizados", afirmou.


sábado, 21 de maio de 2016

Uma preciosidade para os que se interessam por História: vídeos da British Pathé no YouTube

Sua coleção de filmes, notícias e filmes é totalmente digitalizado e disponível online. São mais de 80 mil vídeos! Abrangendo os anos de 1896-1976, a coleção inclui imagens - não só da Grã-Bretanha, mas de todo o mundo. O arquivo é particularmente forte em sua cobertura da Primeira e Segunda Guerras Mundiais.

Link do canal British Pathé no YouTube


"Esquerda jamais esteve no governo e Direita nunca deixou o poder"

Religioso e escritor, Frei Betto nunca pertenceu oficialmente ao PT, mas foi um dos principais interlocutores de Lula junto a movimentos sociais nas primeiras décadas do partido. Em 2003, participou do governo federal e esteve envolvido na estruturação do programa "Fome Zero", um antecessor do Bolsa Família, do qual sempre foi crítico. Em 2004 o religioso se afastou do governo. Escreveu dois livros sobre sua passagem no Executivo, "A mosca azul" e "Calendário do poder".

Nesta entrevista ao jornal Valor Econômico, feita na semana em que a presidente Dilma Rousseff foi afastada do poder pelo Senado, Frei Betto diz que o ciclo do PT no poder não está necessariamente encerrado. Será decisiva a avaliação popular do governo de Michel Temer em seus primeiros meses.

 Frei Betto acredita que Lula poderá recobrar forças para disputar a sucessão presidencial em 2018, caso o presidente interino execute uma agenda contrária às expectativas populares que se manifestaram nas eleições de 2014.

"Esquerda jamais esteve no governo e Direita nunca deixou o poder"

Cristiane Agostine

Brasília

No Brasil, a esquerda jamais esteve no governo e a direita nunca deixou o poder. Essa é a análise do escritor e religioso  Carlos Alberto Libânio Christo,  o Frei Betto, amigo do ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva e da presidente afastada Dilma Rousseff, interlocutor dos movimentos sociais e ex-integrante da gestão petista no primeiro mandato do ex-presidente.

Frei Betto nunca pertenceu oficialmente ao PT, mas em 2003 participou do governo federal e esteve  envolvido na estruturação do programa “Fome Zero”, um antecessor do Bolsa Família, do qual sempre foi crítico. Em 2004 o religioso se afastou do governo. Escreveu dois livros sobre sua passagem no Executivo, “A mosca azul” e “Calendário do poder”.

Para o religioso, o presidente interino Michel Temer  poderá ser o principal cabo eleitoral de Lula em 2018.


A seguir, os principais trechos da entrevista concedida ao Valor por e-mail.


Valor: O ciclo do PT no governo pode ter acabado com o afastamento de Dilma. Que análise o senhor faz dessa conjuntura?

Frei Betto: Considero que a presidente Dilma não cometeu crime, estamos diante de um golpe parlamentar, e que a oposição ressentida abre um precedente na institucionalidade política brasileira ao insistir em fazer coincidir oposição e deposição. O precedente está aberto. E toda essa turbulência demonstra que o Brasil precisa urgente de reforma política. Sim, se Dilma sofrer impeachment o ciclo do PT no governo federal, iniciado em 2003, se encerra agora. Mas nada indica que o ciclo do PT como partido está findo. E não está escrito nas estrelas que, em 2018, o candidato do PT estará fora da possibilidade de ser eleito presidente da República.

Valor: Lula e o governo têm dito que o PT saiu da Presidência por ter escolhido os mais pobres. O senhor concorda?  Em que medida a tensão entre classes  influenciou?

Frei Betto: Sim, os governos do PT foram os melhores de nossa história republicana. Tiraram 45 milhões de pessoas da miséria, criaram uma vasta rede de proteção social aos mais pobres, deselitizaram a universidade, a cada ano deram aumento do salário mínimo acima da inflação, etc. A classe média se sentiu ameaçada com a ascensão dos pobres. Conheço uma madame que ficou indignada ao encontrar, no voo para Orlando, o porteiro de seu condomínio com a família... Porém, o governo se equivocou ao pretender ser o pai dos pobres e a mãe dos ricos... Em 13 anos de presidência, o PT não promoveu nenhum reforma estrutural! Investiu-se mais em facilitar à população acesso aos bens pessoais (celular, computador, carro, linha branca), quando se deveria priorizar o acesso aos bens sociais (educação, saúde, moradia, segurança, saneamento etc).

Valor: Dilma diz que uma de suas principais marcas foi o combate à corrupção e que isso ajudou no impeachment. O senhor concorda?

Frei Betto: É óbvio que nunca se apurou tanto a corrupção no Brasil quanto nos governos do PT. Pena que alguns dirigentes do partido tenham cedido à corrupção e, assim, maculado profundamente a imagem de uma agremiação que, na sua origem, prometia se primar pela ética. O capital simbólico do PT se esvaiu com o tempo.

Valor: Os governos Dilma e Lula já passaram por outras crises. O que explica chegar ao  afastamento?

Frei Betto: O ressentimento da oposição, que não se conformou ter perdido a eleição em 2014, e a ação nefasta de Eduardo Cunha, que soube se aproveitar do modo como Dilma sempre tratou o Temer, com descaso.

Valor: O PT falhou ao reconstruir seu projeto de poder depois do fim do governo Lula? De que forma poderia ter feito diferente?

Frei Betto: Poderia ter feito diferente desde o início do governo Lula, como valorizar os movimentos sociais e suas lideranças, de modo a cacifá-los politicamente e, assim, renovar o Congresso, como fez Evo Morales na Bolívia. Foi um erro priorizar a governabilidade no arco de alianças com partidos e políticos viciados em fisiologismo e corrupção. Agora o feitiço se volta contra o feiticeiro...

Valor: O senhor tem dito que o erro do PT foi abandonar o projeto de Brasil para se dedicar a um projeto de poder. Quando isso ficou mais marcado?

Frei Betto:  Desde o momento em que o governo jogou na lata de lixo o único programa que mobilizou toda a nação, acima de preferências partidárias e ideologias: o Fome Zero. Tratava-se de um projeto emancipatório, trocado pelo Bolsa Família, compensatório. Ao ceder à pressão dos prefeitos e erradicar os Comitês Gestores do Fome Zero, ali acendeu o sinal de que o projeto de poder interessava mais do que o projeto de Brasil.

Valor: Com esse sistema político, o que poderia ter sido diferente?

Frei Betto: Além de priorizar o acesso aos bens sociais, e não aos pessoais, havia sim condições políticas, no primeiro mandato de Lula, para se promover uma reforma política e uma certa democratização da mídia, já que o sistema radiotelevisivo do Brasil pertence à União.

Valor: Que motivação o senhor vê para o militante e/ou eleitor petista continuar apoiando o partido?

Frei Betto: Se o PT não se refundar, como propõem Olívio Dutra e Tarso Genro, será difícil encontrar motivações. Como nunca fui militante de nenhum partido, mais não posso opinar.

Valor: E que futuro o senhor analisa para o PT? E para Lula?

Frei Betto: O futuro do PT dependerá, a meu ver, de sua autocrítica e refundação. Quanto a Lula, as pesquisas já indicam: disputa com Marina Silva a preferência eleitoral para se eleger presidente em 2018.

Valor: Lula foi denunciado pela PGR ao Supremo. O PT sobrevive sem o ex-presidente?

Frei Betto: A denúncia não neutraliza o potencial político de Lula. Nem mesmo se o pior lhe acontecer: a prisão. Vide Nelson Mandela. E, historicamente, as instituições costumam sobreviver a seus fundadores.

Valor: O governo Temer tem forte viés conservador e vai rever políticas sociais. Qual sua análise sobre essa gestão?

Frei Betto: Temer será o principal cabo eleitoral de Lula em 2018, ainda que não queira. A julgar pelo ministério que compõe e pelo ontofisiologismo do PMDB, será um mandato-tampão de turbulências e impasses. Temo que este governo provisório e golpista anule as conquistas efetivas pelos programas sociais dos governos Lula e Dilma.

Valor: Lula ainda poderá voltar à Presidência? Qual a viabilidade eleitoral do PT para 2018?

Frei Betto: Estou seguro que Lula será candidato, a menos que impedido por uma força maior, como a cassação de seus direitos políticos ou o falecimento. Se a eleição fosse hoje, teria chances de se eleger, segundo as pesquisas. Quanto ao futuro, só o tempo dirá. A viabilidade eleitoral vai depender do perfil do período Temer.

Valor: O PT e movimentos sociais prometem resistir nas ruas. Até que ponto as manifestações conseguirão impedir decisões do Temer?

Frei Betto: Essa crise tirou parcela significativa da nação da imobilidade, da letargia. Contribui para mobilizar e politizar setores sociais. Se eles resistirão por mais tempo vai depender da capacidade de um trabalho político de base, abandonado nos últimos anos.

Valor: Terão fôlego para manter as ruas mobilizadas?

Frei Betto: Eles tendem a crescer, e ao menos três já demonstraram ter fôlego: os estudantes secundaristas, o MST e o MTST.

Valor: PSOL e Rede, criados com os descontentes do PT, não foram capazes de aglutinar a esquerda. Como ficará a esquerda no país?

Frei Betto: Que esquerda? Quem hoje tem um projeto de Brasil pós-capitalista? Qual o perfil do "outro mundo possível"? O PT, na sua origem, tinha respostas para essas questões.

Valor: Como a esquerda poderá voltar ao governo?

Frei Betto:  No Brasil a esquerda jamais esteve no governo. E a direita nunca abandonou o poder.


sexta-feira, 20 de maio de 2016

O GOLPE E A GEOPOLÍTICA

Derrubar governos pela ação militar não interessa mais aos EUA, diz Luiz Alberto Moniz Bandeira, em entrevista à revista CartaCapital, edição 901

a Sergio Lirio


Aos 80 anos, há algum tempo estabelecido na Alemanha, o historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira acompanha à distância, embora avidamente, o complô para retirar Dilma Rousseff do poder. Aquele de 1964, o acadêmico nascido em Salvador sentiu na pele e na alma, como preso político e exilado. A maneira de derrubar um mandatário eleito mudou desde então, aponta, mas os interesses envolvidos continuam os mesmos. Prestes a lançar um novo livro, A Desordem Mundial, pela Civilização Brasileira, Moniz Bandeira enxerga interesses internacionais no impeachment de Dilma Rousseff. “O golpe é orientado de fora”, afirma na entrevista a seguir.

CartaCapital: Os países da América Latina substituíram os golpes militares por deposições através da Justiça, no caso de Honduras, ou Parlamento, exemplos do Paraguai e agora do Brasil. Como se deu essa inflexão?

Luiz Alberto Moniz Bandeira: Ela ocorreu em Washington. De 1900 a 2003, quando da invasão do Iraque, os Estados Unidos haviam realizado mais de 200 intervenções militares, operações de regime change, e derrubado inúmeros governos. Falharam, porém, no projeto de nation building, construção de nações. As ditaduras surgidas dos golpes militares produziram, no mais das vezes, resultados contrários aos seus desígnios, com péssima repercussão para a sua imagem, tanto internamente quanto no exterior, um forte desgaste para a ideologia do American exceptionalism, anchor of global security, o mito do papel em favor da humanidade. No Chile, na Argentina e na Indonésia, entre outros, ocorreram brutais violações dos direitos humanos. No Brasil também. No caso brasileiro, o marechal Humberto Castello Branco não conseguiu privatizar tudo conforme desejava e o regime evoluiu para um nacionalismo de direita, manifestado de forma contundente durante o período de Ernesto Geisel, que rompeu, na segunda metade dos anos 1970, o acordo militar com os Estados Unidos e firmou um outro, nuclear, com a Alemanha. Nessa época, como forma de recuperar a imagem dos Estados Unidos, inteiramente desgastada no contexto do conflito com a União Soviética, o presidente Jimmy Carter empreendeu a defesa dos direitos humanos, até então “categoria residual” na política de Washington em relação à América Latina. E a potência que mais promoveu operações de regime change no mundo tratou de mudar os métodos de intervenção em outros países.

CC:  Como se daria essa intervenção atualmente?

LAMB: Os alemães, ressaltou Max Weber, consideravam a Heuchelei (hipocrisia) a essência das virtudes americanas. Com efeito, a plausible deniability, realizar um malfeito depois negado de forma plausível, tornou-se característica essencial da política exterior dos Estados Unidos, com o fito de eludir acusações de intromissão nos assuntos internos de outros países. A mídia, nos Estados Unidos, manifestou-se duramente contra o impeachment de Dilma Rousseff. Criticou-o como golpe de Estado. Mas o capital financeiro nacional e internacional, certamente a CIA e a National Endowment for Democracy (NED), estiveram por trás da crise política e institucional, a aguçar no Brasil uma feroz luta de classes. O que ocorreu no caso de Dilma Rousseff foi similar ao que o presidente Getúlio Vargas denunciou na carta-testamento, antes de suicidar-se, em 24 de agosto de 1954: “A campanha subterrânea dos grupos internacionais aliou-se à dos grupos nacionais revoltados contra o regime de liberdade e garantia do trabalho”.  A Agência Nacional de Segurança dos EUA, tudo indica, monitorou as comunicações da Petrobras e descobriu os indícios de irregularidades e corrupção de militantes do PT. Possivelmente, forneceu informações sobre o doleiro Alberto Youssef à Polícia Federal e ao juiz Sergio Moro. Este conduziu a Operação Lava Jato como um reality show. Deixou vazar seletivamente informações facciosas, de caráter político-partidário, com base em delações obtidas possivelmente sob coerção e ameaças, para envolver o ex-presidente Lula. Muito dinheiro correu, vastos recursos estrangeiros e nacionais foram a seiva da campanha em favor do impeachment, na mídia corporativa, no Congresso e em outras instituições.

CC:  Quais os custos do impeachment para o Brasil?

LAMB: É difícil calcular. Os investimentos estrangeiros não correm para um país em recessão. E vai ser difícil recuperar a economia brasileira em dois anos. O programa anunciado pelo vice Michel Temer consiste, ao que parece, em vender ao estrangeiro tudo o que for possível, a começar pela Petrobras, e adequar a legislação e os programa sociais aos interesses e conveniências do grande capital. Contudo, não será fácil.

CC: O processo contra Dilma Rousseff foi muito mal avaliado fora do Brasil. Como isso afeta a nossa credibilidade e a margem de manobra do futuro governo de Michel Temer?

LAMB: Os jornais dos Estados Unidos e da Alemanha que li falaram em golpe. O processo de impeachment, anotou reportagem do New York Times publicada em 14 de abril, foi conduzido por parlamentares corruptos, acusados de abusos aos direitos humanos, contra uma presidenta que não era alvo de investigação. O artigo, assinado por Simon Romero e Vinod Sreeharsha, apontava o próprio vice-presidente Michel Temer como um dos acusados de corrupção. Der Spiegel, a mais importante revista da Alemanha, e outros importantes jornais publicaram artigos no mesmo tom. O Judiciário e o Congresso jogaram na lama a imagem do Brasil e será muito difícil resgatá-la, um país sem lei e no qual até a Justiça é politicamente partidária. Não só a imagem do Congresso, mas também a do Supremo Tribunal Federal está abalada. 

CC:  Como Dilma Rousseff poderia reagir a esse processo? O senhor vê possibilidades de uma denúncia mais contundente no exterior gerar algum tipo de efeito internamente?

LAMB: Não creio. O golpe é orientado de fora. Aproveita-se, claro, das circunstâncias domésticas, a oposição das classes médias e altas, que jamais digeriram os rumos sociais a partir do governo Lula. E o Brasil entrou em recessão, agravada pela queda das commodities e pelos erros econômicos da administração de Dilma Rousseff, que contingenciou os recursos e não investiu na infraestrutura, ao mesmo tempo que sofreu dura oposição no Congresso desde o início do segundo mandato e não contou com apoio para fazer o ajuste fiscal e a reforma política.

CC:  O governo Temer tende a resultar em uma inversão de rumos em vários pontos, inclusive na política exterior. É provável um afastamento dos chamados BRICS e uma busca por aproximação com os EUA e a inclusão do País nos mega-acordos internacionais em negociação. Como o senhor avalia essa possibilidade?

LAMB: O Brasil está em meio a uma guerra geoeconômica, uma segunda Guerra Fria, travada por diferentes meios e na qual os Estados Unidos tratam de preservar a qualquer custo a sua hegemonia, sustentada pelo dólar como única moeda de reserva internacional. O Trans-Pacific Partnership (TPP) é uma das armas de Washington. Sua aprovação por todos os países ainda é, porém, incerta. Por outro lado, o Banco de Desenvolvimento da China e o BNDES possuem portfólios de empréstimos que ultrapassam o do Banco Mundial, controlado pelos Estados Unidos. E o Banco dos BRICS, inaugurado em Xangai com um capital de 100 bilhões de dólares, não apenas constitui uma alternativa para o Banco Mundial. Houve uma sinalização de que a assistência a outros países não mais seria concedida nos termos ditados pelos Estados Unidos e pela União Europeia. São armas potencialmente importantes e, ademais, afigurou a Washington que a prioridade do Banco dos BRICS, como outro instrumento de expansão geoeconômica da China, com dimensão geopolítica e estratégica, seriam as empresas estatais. O Brasil é o maior parceiro comercial da China e, como certa vez disse o ex-presidente Richard Nixon, para onde fosse o Brasil iria toda a América Latina. Por isso era preciso mudar sua direção.

CC:  Depois do Brasil, a Venezuela deve realizar um referendo revogatório do mandato de Nicolás Maduro. O que provocou essa ressaca dos projetos progressistas na América do Sul?

LAMB: O problema da Venezuela, país fundamentalmente petroleiro, é muito diferente do que acontece no Brasil e aqui não há espaço para avaliar, dada a sua complexidade.

CC: Como o impedimento de Dilma Rousseff vai afetar as esquerdas no Brasil? Ou suas chances de reaver o poder?

LAMB: A esquerda no Brasil esteve no governo, mas não teve o poder. Como disse antes, o País é alvo de uma guerra geoeconômica, na qual os Estados Unidos mais uma vez lutam pela influência global, não apenas contra a China e a Rússia. Também contra potências regionais emergentes. O fato de os Estados Unidos e a União Europeia formarem um cartel ultraimperialista não exclui contradições intestinas, como estão a emergir, no caso das sanções contra a Rússia, dados os prejuízos causados ao comércio e aos investimentos da Alemanha. É difícil prever as consequências. A economia capitalista é essencialmente instável. E a “teologia” do livre-mercado global, desregulado, levou uma vez a Argentina, Brasil e outros países a profundas crises econômicas e sociais. De qualquer forma, Eric Hobsbawm observou certa vez:  já não existe esquerda tal como era, social-democrata ou comunista. Ou está fragmentada ou desapareceu. •

terça-feira, 17 de maio de 2016

Vídeo: Aula inaugural do curso Debates em Educação: Complexo de Formação Voltado para a Educação Básica

TEMA: A FORMAÇÃO DE PROFESSORES NO CENÁRIO POLÍTICO EDUCACIONAL CONTEMPORÂNEO: A QUESTÃO DAS LICENCIATURAS

A aula inaugural do prof. Antonio Nóvoa do curso Debates em Educação foi disponibilizada pela webtv da UFRJ. Assista clicando no link abaixo:
http://webtv.ufrj.br/?option=com_content&task=view&id=1475&Itemid=176

O curso Debates em Educação: Complexo de Formação voltado para a Educação Básica, iniciativa da UFRJ, que teve sua aula inaugural em 05/05/2016, com a palestra do prof. Antonio Nóvoa (reitor honorário da Universidade de Lisboa), é uma ação estratégica da universidade, que tem por objetivo subsidiar a constituição de um Complexo de Formação de Profissionais da Rede Pública de Ensino Básico, reunindo e articulando as diferentes instâncias que atuam na formação de trabalhadores/as da educação, em diálogo com profissionais, escolas e redes.

Mais informações sobre o curso, clique AQUI.




Descortinando o impeachment: contribuições para entender a crise


Por Morena Gomes Marques, no Blog Junho
O mês de abril de 2016 certamente ficará lembrado na historiografia brasileira pelo segundo impeachment de um presidente da república democraticamente eleito no país. Ainda que não se tratando do processo final de impeachment, mas de uma das principais medidas públicas do processo – a sua aprovação pela Câmara dos Deputados – o processo segue a partir de então para análise do Senado e, em seguida, para apreciação do Supremo Tribunal Federal (STF). Trata-se aqui menos da cronologia dos fatos históricos, mas, sobretudo, da análise do caráter simbólico que adquiriu a votação de conteúdo ultra-particularista do pedido pela Câmara dos Deputados e a constituição de um falso ‘consenso’ que lhe antecede no âmbito da sociedade civil.
O conteúdo arbitrário, contraditório e inconstitucional do impeachment deixou setores midiáticos internacionais no mínimo surpresos com o fato. Alheios à nossa cultura autocrática e a complexa relação entre classes que lhe é própria, jornais como o The New York TimesThe Washington PostThe GuardianLe MondeLe FigaroEl País e Clarín, e até mesmo correspondentes internacionais de jornais brasileiros, não conseguiam compreender como lógica ou razoável a justificativa das ‘pedaladas fiscais’ para destituição da presidenta[1], medidas essas largamente utilizadas nos estados da federação e por ex-presidentes. Tal surpresa é evidente no questionamento da jornalista indiana Urmi Goswami do The Economic Times de Nova Déli ao Valor Econômico:
“É uma situação curiosa. Dilma Roussef não tem acusações de roubo e corrupção, enquanto aqueles que a querem fora do gabinete, e lideram mudança, enfrentam acusações do gênero. Como entender o que está acontecendo no Brasil? A questão é: quais são as circunstâncias que trouxeram Roussef a uma situação de impeachment? De longe, não se entende[2].
A resposta a tal questionamento pode ser verificada nas reflexões de Luiz Carlos Mendonça (ex-presidente do BNDES e ex-ministro das comunicações do governo FHC), segundo o qual o afastamento do PT “é claramente uma condição necessária para que voltemos a um período de crescimento econômico. A nova equipe econômica que assumirá certamente irá tomar as medidas necessárias para trazer de volta a confiança dos agentes econômicos[3]. Em igual sentido e sem maiores constrangimentos, o editorial do Valor Econômico no dia seguinte à votação da Câmara afirma serem as pedaladas fiscais “o símbolo de tudo o que deu errado e o pretexto para o pedido de impeachment[4]. Apesar da falsa moralidade ética que envolveu a retórica em prol do impeachment, a comoção criada pela mídia nacional em torno da operação Lava-Jato e o mote anticorrupção, o que tais afirmativas nos revelam é para sua exclusiva justificativa econômica. Em outras palavras, o fim do ciclo PT tornara-se uma prerrogativa para contrarrestar a queda à taxa de lucro das distintas frações da burguesia no país, o que exigiria uma política econômica e uma celeridade no ajuste fiscal já não mais possíveis sob a égide petista.
Falamos assim, da destituição de uma presidenta recentemente eleita (2014), através de um processo eleitoral legítimo e democrático expresso em 54,4 milhões de votos (51,64% do total), originária de um partido de trajetória socialista, de base popular e operária e cuja institucionalização efetivou-se nos últimos quatorze anos através de uma política colaboracionista entre classes, engendrada nos caracteres típicos à nossa ‘democracia de cooptação’. Tal pacto consistiu numa orientação entre medidas pouco diferenciadas ao que lhe antecede, a reproduzir o nosso conhecido drama crônico: a subordinação ao mercado mundial e a ausência de uma efetiva incorporação dos ‘de baixo’, mantendo-se, ainda que ante ao inchaço da base da pirâmide social e o combate à pobreza extrema, uma rígida estratificação social. A nossa ‘cultura autocrática’ se reatualizou aqui pelo que lhe é pretérito: o privilégio exclusivo dos interesses privatistas.
No primeiro caso, sob a manutenção do viés contrarreformista promoveu-se tanto a lógica de individualização da proteção social como a sua mercantilização compartilhada via parcerias público-privadas com o mercado econômico-financeiro. Ao invés do salto de qualidade prometido – ‘nenhum direito a menos aos trabalhadores’ – vislumbramos uma seguridade social securitária, com ênfase na assistencialização focalizada das políticas sociais e a retirada paulatina de sua garantia universal, ao que se soma um notável enrijecimento quanto as respostas à organização/mobilização dos trabalhadores. E, em segundo, a transferência para o capital privado de parte da estrutura pública estatal, com a privatização de rodovias federais, portos, aeroportos bancos públicos, hidrelétricas e linhas de transmissão, além de políticas sociais fundamentais como a educação, cultura, saúde e assistência social, terceirizadas via organizações sociais, fundações, Oscips ou através de formas não clássicas, como a criação de empresas públicas de direito privado.
Mas, tal condução governamental em nada nos surpreende, a não ser a presença de uma crítica persistente dos setores econômicos mais conservadores, porém hegemônicos no cenário político-econômico, ao caráter ‘desenvolvimentista’ e ‘heterodoxo’ das escolhas realizadas pelo governo Dilma:
“Dilma distanciou-se do modelo bem-sucedido do primeiro mandato de Lula para adotar o ultrapassado figurino econômico dos anos 1970, o do Estado intervencionista, criador dos negócios. Sem ter como custear bilhões de reais em subsídios e desonerações, fez uma gestão temerária das finanças públicas. A nova matriz econômica, que de fato era velha, destruiu a economia: provocou um rombo nas contas públicas, fez a inflação disparar, afundou a indústria e corroeu os ganhos sociais obtidos com mérito e esforço no passado”[5].
Aqui os economistas apontam sua crítica ao caráter intervencionista do Estado sob o que identificam serem os “excessos” das medidas anticíclicas adotadas pelo governo PT as quais, mesmo após a crise financeira internacional de 2008, mantiveram-se permanentes na agenda econômica do governo. Destaca-se, em especial, o demérito a duas ações: a primeira, é a Política de Desenvolvimento Produtivo (PDP), iniciada ainda em 2008 no governo Lula e caracterizada como o marco da “virada heterodoxa” petista, a qual adquire, em seus caracteres gerais, continuidade no Programa de Sustentação do Investimento (2009) e no Plano Brasil Maior (2011)[6]. Um segundo questionamento refere-se à ausência de receitas para o financiamento e expansão dos programas de “inclusão social”, compreendidos enquanto um conflito redistributivo.
A partir do exposto, devemos ressaltar, ainda que sob o risco da insistência, para o viés egoístico e irresponsável da burguesia brasileira. Não se trata de desconhecimento a afirmativa de que o governo Dilma assumira um ‘figurino econômico dos anos 1970’, ou a roupagem de uma ‘velha’ matriz econômica típica ao desenvolvimentismo cepalino para a América Latina. O que se declara aqui é o quantum de excedente econômico este grande bloco de composição burguesa pretende dispor para o consenso com os ‘de baixo’ a partir de sua aspiração de política macroeconômica. Visto que há uma profunda distinção entre o citado modelo heterodoxo para o ‘novo’ desenvolvimentismo em vigor, e o que tal confusionismo desvela é para requisição de umoutro padrão de acumulação.
Segundo Gonçalves (2012, p.651), o ‘nacional-desenvolvimentismo’ é a ideologia do desenvolvimento econômico assentado na industrialização e na soberania dos países. Baseado no trinômio industrialização substitutiva de importações, intervencionismo estatal e nacionalismo, este modelo pressupunha uma reversão da condição de subdesenvolvimento a partir da alteração do seu lócus de acumulação: em detrimento do latifúndio agroexportador, seria a ‘burguesia produtiva nacional’ a protagonista do crescimento e a responsável pelo incentivo ao mercado interno. Para tanto, no plano macroeconômico, tais mudanças implicavam ações em áreas estratégicas: na estrutura produtiva (o fomento à indústria nacional e o investimento estatal em setores básicos não-rentáveis); na redução à vulnerabilidade externa (mudança no caráter agroexportador das exportações e menor dependência às importações industriais); no impulso ao desenvolvimento tecnológico (reduzindo-se o ‘hiato’ aos países centrais); e no tratamento diferenciado ao capital estrangeiro (a exemplo da redução dos privilégios em incentivos governamentais e taxas de câmbio). Perpassando este conjunto de ações o ‘nacional-desenvolvimentismo’ reservava papel destacado não apenas ao capital nacional industrial, mas a um forte intervencionismo estatal em seu papel de investimento e regulação[7].
Já o “novo” ou “neo”desenvolvimentismo diz respeito a política de desenvolvimento própria ao limite neoliberal e a inserção subordinada do país na divisão internacional do trabalho. Enquanto um dos seus precursores, Bresser Pereira (apud CASTELO, 2002, p.654), a conceitua como uma “estratégia para romper a ortodoxia convencional do neoliberalismo”, e cujas pretensões de “maior abertura do comércio internacional, maior investimento privado na infraestrutura e maior preocupação com a estabilidade macroeconômica” apresentam-se em muito distintas daquelas próprias ao modelo que lhe antecede. Dentre as suas principais características podemos elencar: o crescimento econômico (ainda que tímido se comparado ao velho desenvolvimentismo, porém maior do que o visto na década de 1990); a menor importância ao mercado interno e ao capital produtivo nacional; a reativação da função primário-exportadora através do impulso às commodities; a menor capacidade distributiva da renda com atenção focalizada aos setores mais pauperizados e pontuais ganhos sociais (reajuste do salário mínimo e dos benefícios sociais, política de habitação popular e expansão do crédito para pessoas físicas); e o protagonismo de uma “fração burguesa que perdeu toda veleidade de agir como força social nacionalista e anti-imperialista” (BOITO JR., 2012, p.6).
Tais elementos ganham maiores evidências se observada a caracterização do que Boito Jr. (2012) considera ser a “grande burguesia interna” protagonista e beneficiária do neodesenvolvimentismo. Ainda que discordando do autor quanto à exclusividade nacional desta burguesia – dado que a sua natureza plutocrática é facilmente evidenciada pela composição dual de capital (capital nacional e capital oriundo de investimento direto externo)[8] – a sua conformação é correta: trata-se de uma burguesia presente nos diversos setores da economia, ao que se destaca a “mineração, a construção pesada, a cúspide do agronegócio, a indústria de transformação e, em certa medida, os grandes bancos privados e estatais” (Idem, p.7). Enquanto motor necessário ao crescimento econômico, estes segmentos dispuseram de notável prioridade no governo PT, cujos incentivos podem ser observados desde a busca de superávits na balança comercial à política de financiamento do BNDES, este último dispondo de programas de empréstimos a juros favorecidos ou subsidiados a um reduzido número de grandes empresas[9] (Idem, Ibidem).
Em termos numéricos, tal política é ilustrativa ao caso dascommodities, hoje responsáveis por mais de 80% dos volumes quantitativos (em milhões de toneladas) das exportações do país, destacando por ordem de relevância a exportação de soja em grão, petróleo, açúcar bruto, farelo de soja, celulose, açúcar refinado, agropecuária e suco de laranja; ao que segue em índice reduzido (inferior a 10% do valor das exportações) as mercadorias industriais: aeronaves, veículos automotores e partes de veículos. Segundo avaliação do MDIC (apud AEB, 2012, p.7), o decênio 2001-2011 representou para as commodities impressionantes índices de crescimento, impossíveis de projeção em qualquer outro cenário. Tal fato pode ser visto no crescimento das receitas da exportação do petróleo (aumento de 13.572%), açúcar bruto (1.417%), minério de ferro (1.271%), carne de frango (776%), açúcar refinado (674%), carne bovina (729%) e soja (646%).
Entretanto, dito tudo isto e elucidados maiores equívocos, nos questionamos: porque um modelo tão distinto do nacional-desenvolvimentismo e tão servil à rentabilidade dos segmentos mais expressivos das classes dominantes tornar-se-ia tão perigoso e hostil? E aqui está cerne da questão! O que se apresenta no cenário contemporâneo é a defesa pelo grande bloco de composição burguesa (capital financeiro, as novas frações rentistas, o agrobusiness e o capital produtivo), da tese do esgotamento do neodesenvolvimentismo e, portanto, da necessidade de substituí-lo por um outro padrão de acumulação – o modelo ortodoxo neoliberal. O repetido mantra “recuperar a credibilidade no governo” para estes setores (dos mais aos menos beneficiados com o ciclo PT) se resume a uma única ação: ajuste fiscal. Em sua própria análise,
“Uma das origens da crise do governo petista se deu quando se tornou inviável o financiamento e o processo de expansão do programa de inclusão social devido a falta de fontes de receitas “não politizadas”. Sem receitas fáceis como a do petróleo – em razão da queda do preço da commoditie, de uma maior arrecadação da União – em virtude do baixo crescimento econômico – as políticas do PT esbarram no conflito redistributivo”[10].
Afim de atender os anseios deste bloco de composição burguesa por uma “reforma fiscal estrutural”, o vice-presidente Michel Temer (PMDB) evidencia dentre as principais medidas de seu provável governo a “desvinculação parcial das receitas do Orçamento a despesas pré-definidas”. Em síntese, trata-se de uma intensa restrição do fundo público à reprodução dos trabalhadores. A desvinculação ampliada das Receitas se constituirá a partir desindexação da Previdência e dos programas sociais à variação do salário mínimo, ao que se somam outras medidas como a redução de ministérios e a demissão inicial de três mil servidores públicos. No que tange à reparação ao segmento burguês mais descontente com a política neodesenvolvimentista – o capital produtivo, se institui uma série de medidas conciliatórias: a flexibilização do mercado de trabalho via aprovação das terceirizações e a autonomia de negociação entre empresas e sindicatos sobre as leis trabalhistas (CLT), além do clássico arroxo salarial. Não sobram dúvidas de que nos remetemos a uma ponte desastrosa para os “de baixo”.
Florestan Fernandes (2009) afirmava ser a democracia um elemento central à luta de classes em países cuja dependência e subdesenvolvimento fosse regra. Temos que hoje, em um Estado democrático onde ‘pretextos’ possibilitam a destituição de uma presidenta da república, nada mais óbvio do que a ressignificação do sentido originário desta democracia, tolhida até mesmo em sua qualidade liberal. Fato facilmente ilustrado através da recente entrevista de Marta Lagos ao Valor Econômico, para quem,
“as instituições brasileiras são sólidas e a democracia não está em risco. É praticamente impossível que aconteça um forte desequilíbrio democrático no continente [..]. Pode haver momentos de ingovernabilidade, mas é muito difícil que a América Latina tenha algum governo que não seja eleito pelo povo”[11].
Em síntese, tratando-se do governo de um vice-presidente “eleito”, mantêm-se a formalidade e legalidade própria a um “Estado Democrático de Direito” latino-americano. Neste continente, dada a sua intrínseca condição de subdesenvolvimento, não há o porquê de constrangimentos para constituição de um “novo” tipo de democracia: inacessível aos trabalhadores, apartada dos direitos sociais e restrita em parte aos direitos políticos. A partir de uma sistemática criminalização à organização insurgente desta classe e do descrédito político ao seu projeto socialista, neste “novo” projeto de democracia as garantias não ultrapassarão o limite do direito civil à comercialização da força-de-trabalho e do direito político ao sufrágio, sendo este último condicionado às manipulações de defesa direta ou indireta do status quo. Vivenciamos assim, o infeliz reencontro com a face autocrática de nossa burguesia, que antes discreta, agora assume a intensidade própria à sua natureza oligárquica e não nos deixa mais iludir quanto ao sentido deste “biombo do Estado democrático”: o qual “oculta uma democracia restrita persistente e se sustenta com base no despotismo institucionalizado” (FERNANDES, 2009, p.44).
Referências bibliográficas
AEB. Radiografia do comércio exterior brasileiro: passado, presente e futuro. Rio de Janeiro: AEB, 2012.
BOITO JR., Armando. As bases políticas do neodesenvolvimentismo. Fórum Econômico da FGV. São Paulo: FGV, 2012.
CASTELO, R. Serviço Social e Sociedade nº112. São Paulo: Cortez, 2012.
GONÇALVES, R. Novo Desenvolvimentismo e Liberalismo enraizado. Serviço Social e Sociedade nº112. São Paulo: Cortez, 2012.
____________. Governo Lula e o nacional-desenvolvimentismo às avessas. Revista Sociedade Brasileira de Economia Política nº30. São Paulo, 2012.
HOELEVER, R. C. A agenda das contrarreformas no Congresso: 63 ataques aos direitos sociais. Blog Junho, 2016.
FERNANDES, F. A. Revolução Burguesa no Brasil: Ensaio de interpretação sociológica. 2º Ed. Rio de Janeiro: Editora Guanabara, 1976.
_________. Nós e o Marxismo. São Paulo: Expressão Popular, 2009.
MARINI, R. M.. Dialética da Dependência. In: Stedile, J. P. e TRASPADINI, R. (Orgs). Ruy Mauro Marini: Vida e Obra. São Paulo: Expressão Popular, 2011.
MARQUES, M. G. Em busca da Revolução Brasileira: uma análise crítica da Estratégia Democrático-Popular. Santa Catarina: Editora Prismas, 2015.
Notas:
[1] Trata-se do atraso no pagamento pelo Tesouro Nacional a bancos públicos por repasses a programas sociais, cujo déficit previsto para o início de 2016 aproximava-se dos R$60 bilhões de reais.
[2] CHIARETTI, Daniela. Democracia é sólida, mas pode piorar. Valor Econômico, 16 abr. 2016, p. A15.
[3] BARROS, L. C. M. O dia seguinte ao impeachment. Valor Econômico, 16/ abr. 2016, p. A19.
[4] Nova onda de instabilidade deve marcar saída de Dilma. Valor Econômico, 16 abr. 2016, p. A18.
[5] Nova onda de instabilidade deve marcar saída de Dilma. Valor Econômico, 16 abr. 2016, p. A18.
[6] Trata-se de um programa do governo federal para aumentar a competitividade dos “setores nacionais”. Dentre os incentivos governamentais destacam-se as medidas de desoneração (permissão para desconto imediato dos impostos pagos na aquisição de máquinas para a indústria e a desoneração da folha de pagamento para os setores que empregam grande volume de mão de obra, como os de confecção, calçados, móveis e programas de computadores), além de linhas de crédito subsidiadas via BNDES.
[7] Cabe reiterar que a implementação deste modelo no Brasil sob o protagonismo da autocracia civil-militar esteve longe de ascender o país à condição de nação desenvolvida. Ainda que constatando avanços no crescimento da indústria, desenvolvimento científico-tecnológico, maior presença de políticas setoriais e investimento estatal, detivemos uma contraditória política substitutiva de importações. Tratou-se de uma industrialização às avessas, típica à reprodução da dependência: fortemente associada ao capital estrangeiro, ao crescimento da dívida pública e apartada das necessidades da massa populacional.
[8] O caráter transnacional desta ‘burguesia interna’ pode ser facilmente identificado a partir da relação entre investimento direto externo (IED) e o avanço da reprimarização da economia, ao que se destacam setores do agronegócio, mineração e, principalmente, extração de petróleo. Segundo dados da pesquisa realizada por Gonçalves (2012), o Censo de Capital Estrangeiro de 2000 expressava um setor primário formado por 2,3% do estoque de IED no país, proporção que se eleva no período 2003-09 para 15,4%, ao que se soma o movimento de remessas de lucros e dividendos ao exterior e o PIB. Todavia, a desnacionalização também é evidenciada no caso das 50 maiores empresas brasileiras que constituem o “núcleo central” do capitalismo no Brasil, onde pouco mais da metade são estrangeiras (Idem, p.12).
[9] O Valor Econômico cita dentre as primeiras colocadas no “ranking das multinacionais brasileiras” com presença do Estado as empresas: Vale (mineração), a Gerdau (siderurgia), a Petrobrás, a JBS (alimentos), a Marfrig (alimentos), a Minerva (alimentos), a Magnesita (mineração) e a Embraer (transporte).
[10] KLEIN, C. Era petista é marcada por inclusão social e desajuste fiscal. Valor Econômico, 16 abr. 2016, p.A13.
[11] CHIARETTI, Daniela. Democracia é sólida, mas pode piorar. In: Valor Econômico, 16/04/2016, p. A15.
FONTE: Blog Junho